Los ‘chips’ de roble pueden sustituir a las barricas


En el proceso de elaboración de un vino hay pasos, como el de crianza que creemos inevitable, ¿que sería de un buen vino sin esos meses o años de añejamiento?. Las barricas aportan mucho a los vinos, pero, al parecer no son la única forma de brindarle a los vinos ese sabor inigualable que le aporta la madera.

La utilización de chips o virutas de roble en el vino fue aprobada por la Unión Europea hace unos años. Ahora bien, ¿para que sirven?, al parecer, el empleo de estos materiales, por ejemplo, unos gramos de chips durante unas semanas, permiten que el vino tenga gusto a madera.

Polvo de roble en el mosto mientras fermenta el vino, dados de madera en bolsitas durante la fermentación, virutas sumergidas en los depósitos, duelas muy pequeñas que se introducen en barricas muy usadas. Las alternativas son variadas, y la madera puede ser utilizada en cualquier fase del proceso de fermentación o crianza del vino, lo que sustituye a la tradicional barrica, y obviamente, reduce los costes de producción.

El empleo de esta práctica nació en países de poca tradición enológica como Australia, Chile, Argentina o Estados Unidos, en los que su utilización es muy habitual, y su legislación flexible.

En España está permitido el uso de virutas para todo tipo de vinos, sin obligación de indicarlo y sólo es incompatible con la mención de “fermentado“, “envejecido” o “criado” en barrica en el etiquetado. La única oposición y prohibición oficial a esta práctica fue la del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rioja por considerarla competencia desleal.

Una nueva alternativa que significa una reducción en los costes de producción, pero, hay que ser prudente con estos vinos, hay ver cómo evolucionan en el tiempo y si llegan a alcanzar el grado de calidad o complejidad que alcanzan los vinos criados en barricas.