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Yellow tail: una marca vale un mundo


Yellow tail: una marca vale un mundo

La marca es clave para reconocer a un producto. En el mundo del vino, se destaca la historia de la australiana Yellow Tail, basada en un canguro con mucha identidad.



Cuando queremos un vino, lo reconocemos por su nombre, la marca. Pero de todas las industrias del mundo, no puede haber otra con tantas marcas como el vino, que dedica tanta creatividad, dinero y tiempo para lanzar cada vez más marcas, más etiquetas, más cuentos para distinguir un vino de la botella vecina. ¿Y si toda esta creatividad fuera un error y sembrara confusión?
La marca más valiosa del mundo en 2011 acaba de ser anunciada. Apple tomó el primer puesto, desplazando a Google, con un valor de US$ 153 mil millones. Basada en datos de dos millones de personas en 30 países, la encuesta de Millward Brown produce el ranking anual de las 100 marcas globales de mayor valor. Entre las 100 no hay una sola marca de vino.
Nadie sabe cuántas marcas de vino existen. Proliferan sin parar compitiendo entre sí. Hay por lo menos diez mil, analizadas por la consultora Intangible Business. Entre las diez mil marcas más reconocidas de espirituosas y vinos, ellos seleccionan las Power 100. Dominan los vodkas, los whiskies y los cognacs. Entre los vinos, lidera Moët y Chandon, puesto 16, seguido por Gallo, de Estados Unidos, en el 17.
En tercer lugar, nos podemos enorgullecer de nuestros hermanos chilenos. Concha y Toro es la tercera marca mundial de vinos. Sin contar Torres, de España, todas las otras marcas dominantes son norteamericanas o australianas. Entre los hermanos canguros, Yellow Tail, Hardy’s, Jacob’s Creek, Lindeman’s, Wolf Blass y Penfolds. Y entre los hermanos gringos, Robert Mondavi, Behringer, Kendall Jackson, Inglenook y Sutter Home.

Entre las Power 100, la marca más joven de vinos es Yellow Tail, o cola amarilla, que apenas cumple diez años desde que se lanzó y ahora vende 144 millones de botellas al año con la insignia del canguro con la cola amarilla. Son vinos agradables, frutados, sin pretensiones de grandeza y con precios amistosos. Yellow Tail es el canguro que conquistó al mundo con una imagen divertida y una publicidad que nada tenía que ver con el vino. Es un logro del marketing australiano, de la familia Casella, originalmente sicilianos. El cuento del primer vino argentino que conquistará al mundo como marca Power 100 todavía se está escribiendo. Será una historia escrita con la ambición de vender millones de botellas. Pero un pueblo individualista como el nuestro bien podría seguir volcando su creatividad en cientos o miles de marcas. Algunas marcas serán vinos de terruño de tiradas pequeñas; otras serán por el placer de inventar otra etiqueta, otro nombre, otro cuento. Sin olvidar que cuando encontramos un vino conocido, lo reconocemos como un viejo amigo que nos acompañó alguna vez. Un amigo al que siempre le vamos a ser fieles: una marca vale un mundo de recuerdos.


Fuente: http://www.elconocedor.com

Viñedos Urraca marca tendencia e impone el formato de "mini botellas"


Viñedos Urraca marca tendencia e impone el formato de "mini botellas"

La compañía mendocina se convirtió así en la primera bodega argentina en presentar sus vinos en envases de 50 ml, cada vez más difundidos en el mundo


Viñedos Urraca se convirtió en la primera bodega argentina en presentar sus vinos en formato de mini botella de 50 ml.

A raíz de esta iniciativa, Urraca se convirtió en la bodega pionera de la Argentina en lanzar su portfolio completo de vinos con el tamaño que marca tendencia en el mercado internacional.

La atracción de los consumidores, sobre todo norteamericanos, en este novedoso formato de "mini - botellas" está vinculada al hecho de ser del tamaño de la muestra para los cursos de degustaciones de vinos, lo cual posibilita contar con una medida ideal para la cata. También son requeridas por miembros del club de vinos y para realizar pruebas con el fin de conocer las diversas ofertas de vinos del mundo.

Las miniaturas vienen en exclusivas presentaciones de kits de cata en botellas de vidrio de 50 ml de vino.

Al respecto Jean-Pierre Bieri, gerente general de Urraca, sostiene que "estas presentaciones son perfectas para muestras, y su duración con las propiedades y el carácter de los vinos, es de seis meses. He comprobado que la calidad de los vinos se conserva inalterable en ese plazo".

En el mundo ya son cerca de 50 bodegas las que se lanzaron a este tipo de presentación entre los que se encuentra Viñedos Urraca desde hace cerca de un año, entre otras bodegas de Norteamérica, Europa, Australia, y Sudáfrica. El formato se produce exclusivamente en Estados Unidos para el mercado norteamericano, con una tecnología patentada originaria de Burdeos a través de la cual se extraen y transfieren los vinos desde las botellas de 750 ml a las de 50 ml.

Al respecto, Bieri señala "los especialistas de nuestra bodega, así como enólogos, han analizado las muestras para asegurar la integridad y la representación fiel de cada uno de nuestros vinos, ya que siempre estamos buscando nuevas formas de llegar a los potenciales consumidores de todo el mundo para que conozcan los vinos Urraca, que son el fruto de un proceso que comienza en las tierras de Agrelo, en Mendoza"


En una primera etapa, estas mini botellas se comercializan solo en Norteamérica, aunque Bieri adelanta que "estamos estudiando introducir esta presentación en el mercado local".

Fuente: iprofesional.com

Las mujeres y los jóvenes prefieren la tapa a rosca


Las mujeres y los jóvenes prefieren la tapa a rosca

La conclusión se desprende del último informe de Wine Intelligence, donde también se asegura que este tipo de cierre está ganando terreno como un producto dominante en Estados Unidos y Reino Unido.


El informe de Wine Intelligence revela que la aceptación por la tapa a rosca entre los consumidores mensuales de Estados Unidos (combinación de personas que dicen que les gusta la tapa a rosca y aquellos que son neutrales) se ha elevado un 70%, por encima del 59% registrado en 2008. Esta cifra sugiere que la tapa a rosca está ganando camino como un producto dominante en uno de los mercados más grandes de vino embotellado.

Las mujeres y los jóvenes de entre 18 y 34 años encuentran más aceptable la compra de vinos con tapa a roca que los hombres o consumidores de entre 45 y 54 años.

A pesar del crecimiento de la tapa a rosca, el corcho natural mantiene su dominio como el cierre preferido por los consumidores de vino, mientras que el corcho sintético sigue teniendo una amplia aceptación. Ambos cierres ha continuado con buena aceptación y afinidad en los últimos cuatro años.

Una cuestión de mercados

En el caso de Reino Unido, la aceptación por la tapa a rosca se ha duplicado en los últimos 8 años y ha crecido 85% entre los consumidores regulares. Esto se compara con el 41% que aceptaba este cierre en 2003.

En similar período, la afinidad por la tapa a rosca ha pasado del 6% al 42%, acorde al informe de Wine Intelligence.

Así como en Estados Unidos, este crecimiento se debe principalmente a la aceptación por parte de las mujeres de entre 30 y 40 años, quienes son las que compran regularmente vino en el supermercado para consumirlo en casa. También empuja este fuerte crecimiento, el segmento de jóvenes consumidores que ha entrado recientemente en la categoría de vinos.

Richard Halstead, COO de Wine Intelligence y autor de reporte, aseguró: "El punto de vista de los consumidores ha cambiado radicalmente en los últimos 8 años, sobre todo en un mercado escéptico -y en algunos casos hostil- a los tapones a rosca".


Fuente: http://www.areadelvino.com

Hay tipos raros en el mundo del vino


Hay tipos raros en el mundo del vino

Pedro Parra es uno de los pocos consultores de suelos vitícolas que existen en el mundo. Es un verdadero terroirist: un experto en terruños capaz de entender la relación que tienen las raíces y las piedras con el vino que se elaborará con las uvas que allí nacen. Un oficio, singular como pocos, que también desarrolla en la Argentina.



Conocí recientemente a un tipo fascinante como hacía mucho no conocía. Se llama Pedro Parra y se dedica a un cuento muy loco: es consultor de suelos. Sí; el tipo llega a una viña, ya tiene allí varios pozos cavados exclusivamente para él, y tras charlar un rato –lo menos que pueda– con el enólogo, agrónomo o bodeguero que lo reciba, va y automáticamente empieza a meterse en los pozos. Uno tras otro. A esos pozos rectangulares de aproximadamente un metro por dos se los llama calicatas, y dentro de esos agujeros húmedos y hasta tenebrosos es donde mi nuevo amigo, Pedro Parra, saca a relucir su sabiduría. Creo que no debe haber en el mundo sitio más raro que un pozo para dar rienda suelta al talento de uno; pero bueno, al él le sale ahí. El tipo está obsesionado con las piedras que descansan sepultadas bajo la tierra. Es rarísimo. Yo ya había escuchado hablar y había leído sobre Pedro Parra. Es, de hecho, una eminencia en lo que a suelos hace, variable que, dentro del concepto “vino”, no es nada menor. Decía que conocía la existencia del chileno, pero nunca había visto una foto suya. Me lo imaginaba mayor, bastante mayor, y, no sé por qué, con bigotes y anteojos de marco austero.
El Pedro Parra de mi cabeza se parecía a un geólogo, hablaba sin reírse, y aunque era muy interesante para escuchar, mayormente lo hacía acerca de la era paleolítica-penta-aluvional y esas cosas que miles de siglos atrás conformaron los suelos. Pero no. Para mi sorpresa, el verdadero Pedro Parra debe tener mi edad (yo tengo 37), le gusta hablar de jazz, tiene pinta de tipo de barrio, es morocho y robusto, anda con poca ceremonia y hasta twittea. Y ni por las tapas usa anteojos ni bigotes.
El motivo de su visita a Buenos Aires fue que comenzó a trabajar en un proyecto junto a Altos Las Hormigas, y entonces vino a presentarlo junto al enólogo de la casa, Alberto Antonini. Se me ocurrió pedir a la bodega si intercedía para que pudiera hacerle una entrevista y, tras la presentación, finalmente salimos a cenar (con Alberto Antonini y unos pocos más). Más allá de las preguntas y respuestas, mucho más allá de mi curiosidad periodística, lejos, lo mejor fue, como en casi todo lo que rodea al vino, la persona.
De chico estudió en Chile; luego, en Montpellier, Francia; después, París; trabajó en varios de los más importantes terruños de Europa, de Estados Unidos, de Chile y de la Argentina, y desarrolló muchas de las más inteligentes lecturas sobre suelos en el hemisferio sur. Y ahora estaba ahí, frente a mí, hablando obsesivamente como loco de piedras que tienen millones de años bajo la tierra y de como estas rocas son tan asombrosamente capaces de influir en los vinos, en sus aromas y sabores. El tipo tiene como una patología con eso y habla una y otra vez de una “colección” de calicatas que atesora en su cabeza, del fracturamiento del suelo, si se quiebra la roca y de cómo puede quebrarse. Es que, asiente, “si la roca no se quiebra, cagaste”. Pasan uno y otro vino, uno y otro plato, y yo sigo charlando con Pedro Parra y me sigo imaginando la vida de este tipo al que lo contratan de un sinfín de zonas vitivinícolas para que les cuente qué es lo que ve debajo de la superficie de sus fincas. Es una especie de psicólogo de las raíces, de analista terapeuta de los perfiles de suelo. Un semiólogo que decodifica mensajes radiculares teniendo en cuenta su relación con las piedras; algo por cierto bizarro.

Pero este tipo de cosas me hace pensar cuán complejo, sofisticado e intrínseco es el mundo del vino y que número insoportable de variables a atender puede llegar a tener un blanco o tinto. Hay expertos en mezclar vinos, expertos en hacerlos, expertos en barricas, en terruños, y también hay expertos en entender lo que sucede debajo de la tierra. No deja de ser todo muy extraño, pero tarde, volviendo a casa, me doy cuenta del complejo entramado que puede haber detrás de una botella y de cuán complicada es cada una de sus aristas. Esto, quiera uno o no, aporta a entender más cabalmente el concepto de vino. Si no lo hace por positividades, será por negatividades, pero sin duda aporta mucho. ¿Qué quiero decir? Que luego de conocer a Pedro Parra, no tengo una respuesta para contestar la pregunta interminable acerca de lo que el vino es. Pero sí me da elementos para saber lo que el vino no es. Si el secreto de algunas bebidas está en su fórmula mágica repetida y conservada a rajatabla (como la Coca Cola), pues bien, el vino es todo lo contrario. Allí la fórmula es no tener fórmula, es ir investigando y probando sobre cada una de las interminables variables que uno ve. Y, en el caso del bueno de Pedro Parra, sobre lo que está escondido, sobre lo que uno no ve.


Fuente: http://www.elconocedor.com

Horóscopo Etílico de Noviembre


En este año 2011, a principios de cada mes, TuTrago.com te proporcionará tu horóscopo etílico para que estés prevenido para lo que te depara tu signo.

-Escorpio: Alguien inesperado te declara sus sentimientos. Te caes a shots en una rumba y tomas una actitud belicosa con tus panas, controla el alcohol.

-Aries: Por estarle brindando curda a todo el mundo gastas más de lo que tienes. Reencuentro con ex pareja, cuidado con embarazos.

-Tauro: Amor del pasado que no te conviene regresa, pendiente con una pea con ron que después terminas haciendo cosas con quien no querías.

-Géminis: Alguien cercano te ama ocultamente. Rumba loca en discoteca con los panas del trabajo y el ratón del día siguiente será anormal.

-Cáncer: Aclaras situación de celos. Cuidado con mezclar muchos licores que después terminas traicionando a tu pareja.

-Leo: Ponle atención a tu pareja, que otros se quieren meter en tu relación. Pasa una noche romántica con un vinito, chocolate y fresas.

-Virgo: Problemas económicos, no ahogues tus penas en el alcohol. Conoces a alguien especial, cuídate de los engaños.

-Libra: Mes de sensualidad y erotismo, celebras con tu pareja bebiendo champaña. Muchos celos y envidia a tu alrededor.

-Sagitario: No sigas dejando que tu pareja te manipule. Invitas unos shots a tu amor platónico pero no serás correspondido.

-Capricornio: Asistes a reunión donde agarras pea descomunal con whisky y empiezas a recordar a tus amores del pasado, no manejes.

-Acuario: Llega persona especial del extranjero. Organizas un viaje a la playa, pendiente con mareos y caídas por tomar tantos coctelitos.

-Piscis: Evita el ron, puedes caer en la tentación de estar en un triángulo amoroso. Cuidado con fotos comprometedoras en Facebook.

Por: TuTrago.com

¿Gurúes o chantas? De qué trabajan exactamente los consultores del vino


Cada vez más bodegas contratan consultores extranjeros para que les digan cómo hacer un vino que se venda en todo el mundo. ¿Estos tipos tienen una varita mágica? ¿O son puro verso?

Humberto Canale es una bodega centenaria. Ubicada en el Alto Valle del Río Negro, se dedica a elaborar vino desde hace cinco generaciones. A mediados de los ‘90, sus dueños se preguntaron: ¿cómo hacemos para exportar? ¿qué vino se vende en Estados Unidos? ¿qué toman los ingleses? En una feria internacional conocieron a un enólogo asesor danés llamado Hans Vinding Diers que tenía las respuestas. Y lo contrataron.

Hans llegó al Valle cargado de conceptos europeos. Lo primero que propuso fue: “Bajemos los rendimientos de los viñedos”. Lo segundo: “Concentremos los uvas restringiendo el riego”. Y después: “Usemos barricas nuevas y de las buenas”. Los Canale tomaron nota e invirtieron buena plata en el nuevo proyecto. Pronto vieron los resultados: una serie de vinos cocidos, duros y de poco rendimiento. “El peor negocio, el más caro y menos vendible que jamás hicimos”, dice a JOY Guillermo Barzi, propietario de la bodega, entre dolido y risueño. Sin rencores contra Hans, Barzi concluyó que en realidad lo mejor era nutrirse de varios consejeros y hacer su propia experiencia.

El caso de Vinding Diers es ilustrativo. Y no porque no sea un enólogo brillante (los vinos que elabora para Noemía –proyecto que lanzó precisamente después de su trabajo en Canale- le granjea suficientes méritos), sino porque contratar a un asesor externo no equivale a contratar a un mago y los resultados pueden no ser los esperados. Entonces, ¿cómo se explica que en nuestro país unas 40 bodegas estén dispuestas a pagar por su trabajo? ¿Son gurúes salvadores o chantas con buena reputación?

La respuesta depende de qué parte del vaso uno mire. Para quienes observan en la parte medio vacía, como ocurre en el famoso documental Mondovino (2004), los asesores son personas siniestras que destruyen los particularismos del vino, sus pequeñas sutilezas y su principal tesoro, que es la diversidad. Para los que ven la parte medio llena, el empresario necesita sacarle rédito a su inversión bodeguera y un asesor es una llave maestra que le permite ahorrar tiempo y dinero, llegar a los importadores que necesita y conseguir los puntajes que lo catapulten al éxito en la tómbola del vino global. Y no dudan en contratarlo.

FLYING WINEMAKERS
Enólogos como Michel Rolland, Paul Hobbs, Alberto Antonini y Atilio Pagli por mencionar cuatro de los más conocidos, son tipos que se pasan al menos un tercio del año en el aire, viajando desde el norte de China al nordeste de Brasil; de California a Australia y Nueva Zelanda; y que conocen las regiones Europeas como el living de su casa. De ahí que se les llame flying winemakers.

Visitan Argentina en cada punto clave del ciclo de producción: en invierno, para la poda y probar los vinos del año; en diciembre, para el armado de cortes; durante la vendimia, para supervisar la elaboración; amén de algún que otro viaje específico en el medio. ¿Cuánto cuesta que uno de estos cracks detenga su paso y asesore?

La respuesta no es sencilla, pero sí gráfica: si uno tuviera que hacer la misma curva de experiencia que cualquiera de ellos, debería invertir mucho tiempo y un dineral. Y eso es lo que facturan: por una asesoría anual, su caché es de entre 40.000 y 60.000 dólares. Esto, para una bodega chica, puede redondearse en unas cuatro o cinco visitas de media jornada a un promedio de 6.000 dólares cada una. Si la asesoría incluye el uso del nombre y la imagen, el famoso “by Rolland” o “by Hobbs” con foto incluida, la cifra puede ascender al doble, y a otro tanto más si se paga una exclusividad regional. Sacá tus cuentas y verás qué buen negocio es asesorar. Pero claro, hay que saber mucho.

COMO ASESORAR A 40 BODEGAS A LA VEZ
La vida de los asesores es intensa. Tomemos la del italiano Alberto Antonini, por ejemplo. En una visita a la Argentina, recorre al menos diez bodegas, entre propias, como Altos Las Hormigas, y de terceros, como Renacer. En cada una, se detiene en la viña y observa el estado de las plantas; luego prueba los vinos en primeur –es decir, que no están a la venta- a veces unas pocas barricas y tanques, otras, un centenar. Junto con el enólogo de la casa, traza el arco que va de las uvas al resultado final. Entonces, conclusiones en mano, propone un modelo de trabajo para conseguir, digamos, un Malbec que se venda como pan caliente en Londres o en Minneapolis.

Para llegar a este know how, Anontini ha recorrido la Argentina desde 1996 y ha elaborado vinos como Cadus Malbec o Melipal, además de Speri y Altos Las Hormigas. Conoce los mercados internacionales y tiene su propio paquete tecnológico: qué barricas comprar, qué botella emplear, qué tapón elegir y así. Y tiene, también, una empresa que se dedica al seguimiento de sus asesorados: Matura. De forma que una bodega nueva como puede ser Del Río Elorza –flamante casa de Río Negro, inaugurada en 2007-, asume pagar la asesoría del crack y ganar tiempo, algo que en el negocio del vino, en el que se invierte mucha plata en el largo plazo, puede ser clave. Pero no todas son rosas.

SEÑOR ASESOR: USTED ME ARRUINO LA VIÑA
Cuando despuntó la veta exportadora a mediados de los ‘90, los primeros consultores en hacer pie en nuestro país poco sabían sobre la Argentina: no conocían el manejo de regiones solares, así como los enólogos locales no conocían de estilos for export ni las recetas para conseguirlos. Y se cometieron errores graves, que luego se verificaron en las copas. Los más comunes fueron dos: deshoje y estrés hídrico, técnicas muy empleadas en regiones de influencia oceánica, como Bordeaux, donde el sol es más una carencia que una constante. Los asesores dijeron: “Si quieren conseguir vinos concentrados como los que beben los norteamericanos, hay que quitarle hojas a las plantas para que el sol les de directo a los racimos”. Y sentenciaron: “Se debe restringir el riego, para concentrar la uva”. Dos recetas que tipos de la talla de Michel Rolland o Paul Hobbs se empeñaron en emplear al principio, porque eran las que conocían.

En efecto, lo que se consiguió fue concentrar la uva… y sobre todo deshidratar las plantas, a punto tal que algunos viñedos se quemaron (como pasó con los de Lucila Bombal en 2002), y se hicieron los vinos aburridos, altísimos en alcohol y recocidos, que dominaron la alta gama hasta mediados de la década de 2000. Pero ahí no terminó la cosa.

El otro gran aporte de los asesores fue “la receta de elaboración”. Un modelo de producción para lograr un vino que gane puntajes y que guste en mercados que tienen con qué pagarlos. Al final, el efecto en la góndola es que “aparecieran bombas frutales, idénticas entre sí, y en las que no hay elegancia ni terroir”, como apunta Alice Feiring en su libro “La batalla por el Vino y el Amor, o cómo salvé al mundo de la parkerización”, que acaba de editarse en Argentina (Tusquets Editores).

Con la receta cundieron las levaduras seleccionadas –que hoy parecieran ir en retroceso-, el uso del acero inoxidable, las barricas francesas-americanas idénticas, y técnicas como la maceración en frío, para no hablar de la conocida sangría –que concentra vinos separando una parte del mosto al comenzar la fermentación-, y que, si bien permiten un alto estándar de calidad en vinos, estandarizan también cualquier distinción. Esto se evidencia en las copas, con tintos empetrolados, maderosos y de taninos power.

NI TAN GURUES, NI TAN CHANTAS
Lo cierto es que ese estilo tan criticado es el que vende (y mucho) en los mercados que no tienen un paladar histórico ni una larga cultura del vino, como Estados Unidos, hoy el principal mercado vínico del mundo. Es conocido el caso de Nicolás Catena que, con la asesoría de Paul Hobbs, desarrolló el primer blanco de alta gama –Angélica Zapata Chardonnay- con miras a la exportación y que estableció un estilo para la Argentina. O casos como los de Michel Rolland en Etchart con el lanzamiento de Arnaldo B; o los aciertos de Antonini en los tintos de Chakana y Trivento: bodegas que en poco tiempo lograron hacer pie en los mercados off shore y no se quedaron sencillamente con la receta, sino que crecieron y apostaron por nuevos vinos.

NUEVOS VINOS ASESORADOS
Paul Hobbs: el norteamericano trabaja con Xumek, que está haciendo un Chardonnay muy interesante en San Juan. También con Riglos, que elabora un Cabernet Sauvignon impactante y que, de paso, saca altos puntajes en el periodismo internacional. Además, lidera el proyecto de El Porvenir, cuyos vinos venían de capa caída. De la vendimia 2011, probamos algunos que prometen.
Michel Rolland: con su empresa EnoRolland asesora en la Argentina a una veintena de bodegas, entre ellas Monteviejo, Cuvellier, CarinaE y Sophenia.
Alberto Antonini: trabaja con bodegas del sur de la provincia de Buenos Aires (como Aleste en su momento), de cuyo terruño no hay experiencia en la Argentina. Todas bodegas nuevas que, sin la mano de un asesor, probablemente remarían todavía en el pelotón de las desconocidas.

F:planetajoy

Dime qué bebes y te diré qué clase de mujer eres


Cuando se trata de bebidas para mujeres, es común hablar de ron, azúcar, frutas, hielo y cualquiera de sus combinaciones, pues durante años, ellas han mostrado preferencia por las bebidas suaves y dulces.
Cócteles como la Margarita, Tequila Sunrise, Sex on the Beach, Cosmopolitan o cualquier bebida que tenga algún digestivo como el Baileys, son algunos de los ejemplos de aquellas bebidas que han sido degustadas principalmente por los labios femeninos.

Varios sitios como mx.noticias.yahoo.com, girly-drinks.com y viaresto.clarin.com, sugieren este tipo de bebidas para mujeres, donde no todas son precisamente tan suaves como muchos creen.
Actualmente, el gusto de las mujeres ha cambiado de acuerdo a su estilo de vida y personalidad. En De10.mx seleccionamos algunas bebidas que van de acuerdo a cada tipo de femina. ¿Cuál es la tuya?

-Rusty Nail, para la mujer que es salvaje por fuera y tierna por dentro. Aunque el Whiskey sea considerado exclusivo para hombres, en el Rusty Nail, una mujer que se considere suave e intensa al mismo tiempo, encuentra la mezcla perfecta, ya que está compuesto por lo más fuerte de la bebida escocesa, junto con lo dulce del Drambuie. Al principio la bebida parece ser dulce y ligera, pero conforme pasa la noche, puede transformar a cualquier mujer en una fiera sin que ésta se de cuenta.

-Cerveza, para la mujer práctica. Esta popular bebida es para aquellas mujeres que no se andan con complicaciones, buscan los caminos cortos, disfrutan el momento y no pierden el tiempo dándole vueltas a un mismo asunto. Así como es de práctico y simple destapar una botella para beber cerveza, es la mujer que se identifica con ella.

-Mai Tai, para la ama de casa. Para la mujer que está cansada de las tareas cotidianas del hogar, el cuidado de los hijos y las compras del supermercado, puede encontrar al final del día un refugio que la transporte a una playa imaginaria. Será trasportada a este lugar con uno de los cócteles más tropicales del mundo, el Mai Tai, el cual está hecho a base de ron, granadina, jarabe y jugos de frutas tropicales.

-Dirty Martini, para la mujer provocadora. Como su nombre lo dice, esta bebida combina con la femina que busca provocar e inducir a cualquier hombre a realizar alguna acción “sucia”. La imagen sofisticada del Martini seco se convierte en un acto de provocación, cuando una dama lo bebe con el agregado de aceitunas y tres cucharaditas de la salmuera donde se conservan. Es difícil que un hombre se resista a una provocación de tanta clase.

-Bloody Mary, para la mujer intelectual. La mujer que gusta de leer, de la cultura, de visitar museos, apreciar obras pictóricas, debatir sobre literatura y los fenómenos sociales contemporáneos, no puede beber Whiskey, un Martini o un coctel con frutas, nadie la tomaría en serio. Para ese tipo de mujer lo ideal es beber un Bloody Mary, pues su sabor picante, intenso, con un toque de vodka discretamente en la bebida, es la combinación perfecta para mantener una charla larga sobre cualquier tema que tenga que ver con la cultura.

-Vino espumoso, para la mujer que celebra logros. La palabra “éxito” está tatuada en su frente, son mujeres que siempre están en búsqueda de nuevas metas y convertirlas en la perfecta excusa para celebrar. Les gustan las cosas sofisticadas, las reuniones tranquilas, cenar en buenos restaurantes y viajar a las ciudades más cosmopolitas. Aunque prefieren degustar los vinos espumosos más exclusivos como el Champagne, una de las cosas que más disfrutan es el sonido hueco de la botella al destaparse, el cual interpretan como un: ¡Lo logre!

-White Russian, para la cariñosa. Esta es la bebida ideal para la mujer tierna, romántica y cariñosa, que gusta de los besos, los abrazos largos, de un buen masaje o de caminar por la calle agarrada de la mano. Cualquiera pensaría que para una mujer así lo más adecuado sería beber Baileys, pero el White Russian, con su mezcla de vodka, licor de café y crema, es la bebida perfecta para representarla. Lo que gusta tanto de esta combinación, es su corazón de alcohol intenso, el fuerte carácter del café y la suavidad de la crema. Apasionantes sensaciones en un solo trago.

-Vodka Tonic, para la domadora. Para aquellas mujeres que les gusta tomar decisiones, llevar el mando, marcar pautas y trazar su camino, el Vodka Tonic es la bebida que las identifica. Ellas rechazan los jugos de frutas de los cócteles, las cremas dulces como el Baileys y las burbujas de los vinos espumosos. Saben perfectamente qué tipo de hombre quieren en su vida y en su cama, por lo que la mejor elección para refrescarse, es esta mezcla, donde gracias a la efervescencia de la tónica, resalta el golpe del alcohol y lo transforma en una fresca vibración que se percibe en la boca.

-Caipi de maracuyá, para la que le gusta salir de fiesta. Pocas frutas son tan tropicales y candentes como el maracuyá, su carácter exótico y su sobrenombre como “Fruta de la pasión”, ha extendido su popularidad en todo el mundo. La mujer que bebe un Caipi de Maracuyá, es atrevida y divertida, su estilo de vida le permite ser una en lo cotidiano y otra al momento de la fiesta, la cual en muchas ocasiones empezó desde tempranas horas. La bebida resulta ser muy equilibrada, pues la mezcla del vodka con el maracuyá, la lima y la pizca de azúcar, logran mantener a la mujer que lo bebe en buen tono sin dejarla caer al hoyo de la ebriedad, lo cual se agradece mucho llegando la noche, pues el ánimo se conserva para la fiesta y puede continuar alerta de todo lo que sucede.

-Vino de mesa, para la mujer que gusta apreciar cada detalle. Sin importar si es blanco, tinto o rosado, aquellas que acompañan con vino sus alimentos, son mujeres que saborean cada instante de la vida. Aderezar cada momento de su día con detalles, es algo que las identifica, pues no se conforman con los resultados que cualquier otra persona obtendría. Son exigentes y perfeccionistas.

Fuente: lapatilla.com

"Los japoneses prefieren el Cabernet Sauvignon argentino"


Yumi Tanabe, una de las periodistas y asesoras de vinos más importantes de Japón, brinda su visión sobre el mercado de vinos de ese país y las posibilidades que tiene Argentina allí.

Actualmente, los países asiáticos representan mercados con gran potencial. En el caso específico de Japón, Yumi Tanabe, educadora y asesora vitivinícola, escritora, nacida en Hokkaido, Japón, destacó que los consumidores japoneses se enfocan en las variedades que tienen nombres sencillos. "Para Argentina eso es bueno. De hecho, las importaciones de vino argentino a Japón aumentaron un 20%. Creo que para tener éxito, los vinos deben contener información sobre el destino y diferenciarse de Chile".

Tanabe, quien fue una de las disertantes del Foro Internacional Vitivinícola 2011, destacó que hoy, "el consumo en este país es de 2,1 l /por persona y 2,5 l/ por adulto mayor de 20 años (edad legal para beber). En el caso de las ventas, más del 50% de los consumidores, compra vinos inferiores a 1000 yen (USD 13)".

¿Cuáles fueron las consecuencias del terremoto para el sector vitivinícola?

El efecto principal que causó el terremoto de Tohoku es que la gente se abstiene de salir, y prefiere comer y beber en casa.

Las ventas de vino de alta gama, que posiblemente se beben en restaurantes, han disminuido. Sin embargo, las ventas del sector de vinos en supermercados y vinotecas han aumentado su volumen. Esto se debe a que los consumidores están disfrutando más que antes del vino en casa, algo que se ve reflejado en la tasa de crecimiento registrada en el vino chileno, español y argentino.

De todos modos, la industria vitivinícola japonesa no se vio muy afectada por el terremoto, ya que la región productora de vinos se encuentra lejos de la zona donde ocurrió el sismo.

¿Cómo es la industria vitivinícola japonesa actualmente?

La industria vitivinícola japonesa aún es pequeña y sólo representa un tercio del total del vino consumido en Japón. Además, más del 80% de este vino se elabora en el exterior y sólo se fracciona en Japón. Por lo tanto, la mayor parte del vino consumido en Japón proviene de las importaciones.

El volumen para la elaboración de vino, de uvas cultivadas dentro de Japón se está desarrollando paulatinamente. Esto es más importante para la industria japonesa que el hecho de mejorar la calidad. Antes, Japón solía elaborar vinos con uvas de mesa, pero está comenzando a elaborar más Chardonnay, Merlot y Cabernet Sauvignon. En la isla del norte, Hokkaido, se cultiva Kerner (de Alemania) o Zweigelt (de Austria).

¿Cuáles son las preferencias de los consumidores?

Se piensa que el japonés bebe más vino blanco porque come mucho pescado, pero no es así. En realidad, consumimos más vino tinto debido a tres razones. En primer lugar, cuando comemos pescado, lo acompañamos con cerveza o con la tradicional bebida alcohólica japonesa "Sake", elaborada del arroz. En segundo lugar, los consumidores creen que beber vino tinto es más beneficioso para la salud que el vino blanco. Por último, hay algunas controversias: los amantes del vino aún lo consumen en restaurantes franceses e italianos, donde prefieren el champagne y el vino tinto y los japoneses generalmente bebemos más vino en casa o en restaurantes de comida japonesa, ocasión que por supuesto amerita más un vino blanco.

¿Dónde se registra el mayor consumo en Japón, en el canal on-trade o en el off-trade?

10 años atrás, más del 70% del consumo se registraba en los restaurantes. Sin embargo, el consumo doméstico ha ido creciendo, logrando alcanzar el 50% en la actualidad.

¿Cuáles son los vinos con más éxito en Japón?

El mayor consumo de vino en Japón corresponde al vino francés, 500.000 hl de los 1.300.000 hl del volumen total del vino importado proviene de Francia. El segundo vino más consumido es el vino chileno y actualmente, bebemos más vino espumante.

¿Qué variedades argentinas prefiere el consumidor japonés?

A los japoneses les gusta el Cabernet Sauvignon argentino y en general saben poco de Malbec y Torrontés. Por supuesto, la mayoría de los comerciantes, vendedores de vino y sommeliers saben que el Malbec y el Torrontés son las principales variedades en Argentina y los consumidores las irán conociendo.

F:areadelvino.com

Dime a qué hueles... y te diré qué vino eres


Parece asunto de adivinos pero no lo es. Basta solo tener un entrenamiento olfativo mínimo para detectar los aromas principales en una simple copa de vino y aplicar razonamientos lógicos para determinar cuál es.

Cada variedad de uva tiene un nombre propio, bautizo del hombre para diferenciarla con respecto a las más de 5 000 variedades que existen, algunas sin descubrir todavía.

Cada una tiene también su campo aromático, patrón impar y distintivo que la relaciona directamente con sus progenitores.

Sin embargo, este patrón encarna caprichos o estilos particulares en la zona de cultivo, determinados por variables externas: de terroir (clima, suelo) y de técnicas vitivinícolas usadas por el hombre.

Dicho esto, una variedad de uva debe oler primero que todo a ella misma. Tiene un nombre que la obliga olfativamente. Debe repetir su patrón de bautismo mediante su aroma primario, término dado por estudiosos pero comprensible por todos.

El aroma primario puede percibirse en cinco categorías diferenciables: floral, frutal, mineral, vegetal y especiado. Cada variedad de uva se acomoda a una de estas, distinguiéndola en el vino. Otros aromas están presentes, incluso todos, pero es un campo el que va a resaltar primordialmente.

Los vinos jóvenes son los que mejor reflejan la cepa de origen y sus sabores. En vinos blancos, la marcada acidez es característica fundamental. Expresan en nariz una sensación fresca, afrutada y relativamente ligera. Aromas a frutas blancas como la manzana es básico. Variedades como chardonnay, pinot gris, pinot blanc y muchas otras pertenecen a esta familia. Si el aroma cítrico es más relevante, la familia de la sauvignon blanc y de la riesling se delata. Poseen un frescor parecido al zumo de limón fresco que revela su umbral inequívoco.

Los vinos tintos jóvenes, sin embargo, compensan la ligereza de su acidez con un marcado carácter afrutado. Poseen aromas directos y accesibles que pueden asociarse con la variedad empleada.

Aromas frutales a ciruelas son comunes en vinos de pinot noir, sangiovese, nebbiolo, tempranillo, merlot y malbec. El pimiento verde es común también en tintos jóvenes. Si este es sutil añade notas de especias, pero si está sobredimensionado puede indicar que las uvas vinificadas no estaban totalmente maduras. Cabernet sauvignon, cabernet franc y merlot pueden tener mucho o poco de este aroma especiado.

Es entendible pues, que los aromas primarios directos se expresen principalmente en vinos jóvenes. Si estos aromas en el olfato se presentan más evolucionados, entonces es causado por la guarda en barrica y botella, de forma mínima o prolongada. A esos aromas se les califican como terciarios.

Esta guarda ocasiona que aparezcan aromas especiados muy complejos, como la pimienta negra, sobre todo en los tintos de mucho cuerpo. Un aroma a vainilla se asocia siempre con la barrica, particularmente por el tostado que imparte el interior de sus paredes. Puede encontrarse tanto en vinos tintos como blancos que han envejecido en barricas de roble nuevo.

El tabaco, ligeramente dulce y especiado, se encuentra en tintos maduros que han tenido un tiempo prolongado de envejecimiento en botella. Cabernet sauvignon, syrah, sangiovese y otras variedades expresan estos matices en su proceso hacia un mayor envejecimiento.

El aroma a nueces se encuentra en vinos blancos de alta calidad, sobre todo aquellos elaborados con chardonnay. Verifíquelo con un borgoña blanco e incluso con un buen champagne blanc de blancs.

El ahumado es un componente intrigante pero a la vez tentador de algunos vinos envejecidos. La pinot noir tiene esa capacidad de trasmitirlo especialmente, pero la chardonnay también lo expresa cuando tiene un considerable potencial de envejecimiento. Los aromas a tostados pueden provenir de otros primarios evolucionados pero también pueden identificar a vinos totalmente distintos.

A saber, almendras tostadas se hermanan con una amplia variedad de vinos blancos envejecidos, mientras que el café tostado se asocia principalmente a vinos tintos con una elegancia superior, adquirida por una guarda prolongada en botella.

Hay aromas incluso que describen en el vino una forma de vinificación. La miel, matiz que combina notas a flores, cera y tierra, aparece en vinos dulces de extrema calidad, sobre todo en los botritizados, vendimias tardías y algunos pasificados.

La cata organoléptica lógica de un vino se expresa en tres fases: visual, olfativa y gustativa. Aquí solo se ha aislado de forma somera una sola de ella pero las dos fases restantes son muy importantes también. El análisis de todas las partes siempre describe el conjunto de forma más exacta.

¡Qué suerte tiene el hombre de poseer tales sentidos! Tal vez el entrenamiento nos falte, pero para ello podemos comenzar su ejercicio bebiendo vino de forma consciente y moderada. Esta práctica tal vez arroje descriptores de aromas distintos a los señalados por otros especialistas. No importa. El vino también tiene un componente lúdico que lo hace superior a cualquier otra bebida.

¿Les confieso un secreto? Para mí, ciertos vinos huelen de forma indescriptible, misteriosa, divina. De ellos no hablo. Simplemente los disfruto en silencio para rendirle culto a todo aquello que tuvo que ver con su creación.

Etiquetas de vino tecnológicas.


Ultimamente, además de sorprendernos, la tecnología ha brindado avances de gran utilidad para poder disfrutar de un vino en óptimas condiciones. En este caso se trata de pequeñas etiquetas (del tamaño de un paquete de azúcar) que registran la temperatura de cada botella de vino, debido a que las variaciones en la temperatura afectan considerablemente el sabor y el cuerpo de los vinos.



Funcionan de la siguiente manera, se programan las etiquetas para determinadas temperaturas y se colocan sobre el producto. Una luz verde se prenderá si es que la temperatura del vino es la correcta y si se prende una luz amarilla es que la temperatura no es la adecuada.

Algunas industrias han comenzado a utilizar estas etiquetas para poder avisarle al cliente si el vino que va a beber está o no en buenas condiciones como para consumirlo. Además el aparato otorga temperatura exacta y esa información se puede descargar en un ordenador para poder tener todos los datos allí almacenados.

Estos dispositivos están a la venta en el mercado hace dos años, en un principio sólo eran utilizados por la industria alimenticia, pero ahora cada vez más lo compran las industrias del vino.

Este producto representa una gran ayuda para las empresas ya que le aseguran al consumidor que el producto que está por comprar o beber está en condiciones de ser consumido.

F: elgrancatador.com

Ahora es fashion tomar champagne con hielo


Si alguna vez te miraron mal por sacar la cubetera antes de descorchar el champagne, mirá esto.

¿Alguna vez te tildaron de “grasa” por agregarle hielo a tu copa de champagne? Acá tenés un dato para retrucar: Möet Chandon acaba de lanzar una versión de su clásico champagne Impérial para servir con hielo.

Se llama Ice Impérial y es un demi sec a base de Pinot Noir, Pinot Meunier y un poco de Chardonnay.

Por ahora se consigue en Estados Unidos y Europa.

Curiosidades de las bebidas burbujeantes


Con frecuencia se escucha que las personas en un restaurante o en un evento le ordenan al mesonero una "champaña" cuando quieren degustar un vino espumoso. Normalmente, con eso se refieren a cualquier producto que tenga burbujas recorriendo su camino hacia la superficie de una copa tipo flauta.

Usualmente, el término está muy mal aplicado. El champagne es un vino espumoso que sólo se produce en la región francesa que lleva este mismo nombre. Algunos champagnes que conseguimos en Venezuela son Taittinger, Laurent Perrier y Veuve Clicquot.

Pero ¿qué hay del cava, prosecco u otro tipo de espumoso? Los anteriores son términos que se aplican a productos que también poseen burbujas pero que, según el método con el que se realicen, variarán su denominación. Conozca algunos conceptos para evitar confusiones y comenzar a llamar adecuadamente a estos vinos tan especiales.

Cava. Vino que por ley se hace con el método tradicional donde la toma de espuma se realiza dentro de la botella. Únicamente se produce en España y sólo en las regiones que pertenecen a la denominación de origen cava, principalmente en Cataluña. Este método es el mismo que se usa para hacer el champagne. Encontraremos en nuestros anaqueles varias de las bodegas más importantes como Freixenet, Codorniu y Juve & Camps entre otros. Su precio-calidad es perfecto.

Prosecco. Espumoso italiano que se realiza únicamente en la región del Véneto. Al método con el que se hace se le denomina charmat y consiste básicamente en tomar la espuma en cubas de acero inoxidable y luego trasvasarla a cada botella. La uva que se utiliza para su elaboración se llama prosecco y de allí deriva el nombre de este tipo de vino. Aquí tenemos muchos, entre ellos Ricordi, Carpene Malvolti y Bottega. Su costo es intermedio.

Espumosos. Son los diversos vinos que no necesariamente tienen denominación ni consejo que regule el método con el que se elaboran. Así, podemos encontrar de viejo mundo y nuevo mundo hechos con método tanto charmat como tradicional. En nuestro mercado reinan los argentinos (Chandon, Nieto Senetiner), seguidos por los chilenos (Santa Carolina, Valdivieso) y algunos franceses (Grandin, Charmeroy). Cabe destacar que los vinos venezolanos de Pomar son elaborados con el método tradicional. El costo de este tipo de productos generalmente es muy accesible.

A brindar para no morir envenenados


Ya que vinimos hablando de los ruidos, hablemos del brindis, del ruido en el choque de las copas y su característico “chin”. ¿De dónde viene la costumbre de alzar y golpear las copas para brindar?

Alzar la copa: parece que nace en la Antigua Grecia, en las grandes celebraciones. Como en esa época envenenarse era moneda corriente, el anfitrión hundía su copa en el ánfora contenedora de vino, la alzaba para que todos lo vieran y se clavaba un trago, dando así un gesto de confianza para que los demás supieran que ese vino no estaba envenenado.

Chocar las copas: esto proviene de la Edad Media, donde la costumbre de envenenar también era de lo más común. El invitado temeroso de morir envenenado chocaba su copa con fuerza para pasar un poco de vino a la copa del anfitrión, cosa que si lo envenenaban, el enemigo corriera con el mismo destino.

Ya avispados todos los reyes de esta metodología, directamente ofrecían su copa para que virtieran directamente en ella un poco de líquido pero esta vez más sutilmente. Lo que podía hacer el invitado dando una muestra de total confianza era golpear la copa demostrando que no temía ser envenenado (igual seguramente apenas se mojarían los labios).

El brindis: la palabra “brindis” es adjudicada a la toma de Roma por los soldados germanos de Carlos V el 6 de mayo de 1527. Después de saquear y destrozar la ciudad, los militares de mayor rango le dicen al Emperador “bring dir’s“, que en alemán significa “Yo te lo ofrezco”, de ahí la derivación a la palabra brindis (la foto es de elcambalacheyyo).

Aprovechemos hoy que no es común que nos envenenen (salvo que alguno sea familiar de Yiya Murano) y alcemos nuestras copas para brindar.

Descubren influencia de iluminación sobre el vino


Se encontró que el mismo vino tuvo alta calificación cuando se expuso a la luz ambiente de color rojo o azul en lugar de luz verde o blanco. Las personas de las pruebaa estaban dispuestos a gastar más en una botella de Riesling cuando se le ofreció en rojo en vez de en una luz verde. "Ahora se sabe que el color de una bebida puede influir en la manera en que lo pruebe", dice el Dr. Daniel Oberfeld, vocero de la División de Psicología Experimental General. Queríamos saber si la iluminación de fondo, por ejemplo en un restaurante, hace una diferencia también.Las condiciones de iluminación extremas en algunos bares, sin duda, pueden influir en los gustos del vino", concluye Oberfeld. Tambien recomiendan que las degustaciones se hagan en ambientes neutros.Fuente: Mainz, Universitaet-Science Daily

Vino en polvo: Una nueva opción


Así es, puede sonar muy extraño y para algunos retorcido, pero ahora aquellas personas que no pueden beber alcohol podrán disfrutar de los beneficios del vino en un polvo.

Este nuevo producto tan particular es la creación de Alfa Chilena S.A., una empresa chilena que produce vino en polvo, el cual tiene diferentes usos ya que se puede diluir y emplear como bebida, condimento para saborizar y dar color a sopas, salsas, cremas, carnes y chocolates.

El particular proceso que transforma el vino en polvo se llama secado por atomización a bajas temperaturas y permite eliminar el agua y el alcohol, sin que pierda el aroma, el color y el sabor.

El polvo conserva los polifenoles y vitaminas del vino que son muy buenos para la salud y también empleados en la industria cosmética, para cremas faciales antiage y cápsulas para reducir el colesterol.

Para obtener 1 kilo de vino en polvo es necesario emplear, por ejemplo, 5 litros de Cabernet Sauvignon líquido.

La milenaria historia del Cognac


Una de las bebidas más conocidas y consumidas en el Viejo Continente es el coñac o cognac, aunque quizás muchos no sepan que su historia se remonta a una etapa tan antigua como la civilización romana, quienes pasaron a los franceses el cultivo de la vid en el siglo III de Nuestra Era.

Según algunos historiadores, el antecedente más inmediato del coñac fue la decisión de los cultivadores galos de almacenar en toneles de robles por largos años, en el siglo XVIII, sus vinos destilados y convertidos en aguardientes, por la poca demanda que entonces tenían en el mercado. Fue ese tiempo de almacenamiento en barrica lo que propició que el líquido tomara un color dorado, y que su viveza y ardor se transformaran en algo agradable al paladar, con un exquisito aroma.

La bebida tomó el nombre de una pequeña ciudad de apenas 20 mil habitantes, ubicada en la región de Poitou-Charentes, que le dio su nombre –Cognac- al más universal de los destilados provenientes del vino. Otros investigadores, en cambio, sitúan el nacimiento del coñac, en los vinos de la región, que inicialmente se reservaban para consumo doméstico, hasta que empezaron a llegar a la región marineros de todo el mundo y los vinicultores encontraron en el vino de Cognac una buena fuente de ingresos.

En vista de que los marinos no podían llevar grandes cantidades, los productores decidieron hervirlo para lograr un concentrado que ocupara menos espacio y que al llegar a su destino fuese diluido y vuelto a su estado normal, con lo cual surgió el coñac propiamente. Sea cual sea su origen, y llámese coñac, cognac o cogñac, pues de diversas maneras se nombra, una de las peculiaridades de este espirituoso radica en que la destilación de los vinos de Charente, aunque se realiza en alambiques tradicionales, se efectúa dos veces.

Lógicamente, la magia de su encanto no radica solo en su proceso de elaboración, pues en el territorio galo donde se produce coinciden por fortuna diversas características geoclimáticas que le dan a las uvas un sello único. El suelo calcáreo de la región da cabida a una vid sui géneris de la cual salen vinos secos y ligeramente ácidos, los cuales son destilados para obtener este licor exquisito.

No obstante, aunque Cognac es la región por excelencia para producir la bebida, también existen otras zonas de Francia donde se elabora con gran éxito, como Grand Champagne y Petit Champagne, las cuales demostraron tener suelos de los cuales salen productos que engrandecen la fama del coñac.

Y paradójicamente, si bien es la región gala donde nació esta bebida, han sido algunos ingleses e irlandeses quienes le han dado un sello distintivo en su historia. Tal es el caso del irlandés Richard Hennesy, quien desde 1765 estableció en Cognac su emporio de producción de brandy, aunque ya desde antes en la zona estaban los ingleses de la dinastía Martell, ambos nombres que distinguen hoy a coñac reconocidos en el mundo entero.

También personajes históricos como Enrique IV, Napoleón Bonaparte, Alejandro Dumas y Edmundo Rostand han estado ligados a esta bebida, ya sea por el papel que jugaron difundiéndola, o por las alabanzas hechas por medio de sus obras literarias. Es muy interesante que tienda a veces a considerarse a todo coñac como hijo legítimo del Brandewijn (vino quemado), llamado en inglés Brandy y en alemán Branntwien.

Y en realidad, aunque todo cognac es un brandy, no todo brandy es un cognac, pues según lo estipulado por las leyes francesas el brandy sólo puede llamarse cognac si proviene de áreas bien definidas en el valle de Charente, que rodea al pueblo que le dio nombre a la bebida.

Así, aunque algunos países llamaron inicialmente cognac a sus brandys, en 1919 el nombre se convirtió en una denominación de origen registrada, por lo que se vieron obligados a cambiar su nomenclatura. A su vez, los artesanos le han dado una forma típica a la botella de esta bebida, la más clásica de ellas la cognacaise, alta, delgada y de vidrio llano y transparente.

E incluso, tiene su propia copa, en forma de tulipán, ligeramente ensanchada en la base, para que «respire» cuando se sirva. Así, al verter el coñac en la copa, esta se hace girar para permitir el contacto con el aire y se calienta con las manos antes de llevarla a los labios, para degustar sorbo a sorbo su milenaria historia.

Champagne Marilyn Monroe Premier Cru Brut


Creo que la bebida que mejor identifica a Hollywood es el champagne, y si hablamos de champagne y Hollywood, a más de uno se le debe de cruzar por la cabeza el nombre Marilyn Monroe.

Es que este año se celebra el 50 aniversario de la muerte de la leyenda de Hollywood, y para homenajearla una empresa noruega sacará al mercado un champagne muy particular.

Se trata del Champagne Marilyn Monroe Brut Premier Cru, un champagne elaborado con 50 por ciento Chardonnay, Pinot Noir 25 por ciento y 25 por ciento Pinot Meunier y elaborado en el Hautvillers, Cumières y áreas Dizy de Champagne, Francia.


Lo describen como un champagne delicado, sedoso, con un aroma elegante y placentero.

Producido por la casa francesa Gobillard JM & Fils de Rosmersholm, una empresa noruega, este champagne viene acompañado de seis copas flautas.

Si duda alguna el regalo perfecto para los seguidores de Marilyn Monroe.

Cómo elaborar Sal de Vino


La sal de vino es seductora por su color y composición que le aporta a los platos un toque diferente y original permitiendo llevar a la mesa al vino en otro estado.

Si quieres probar este producto tan original, pero no tienes la chance de poder adquirirlo en el mercado te propongo realizarlo tu mismo, es muy fácil, y seguro que podrás darle un toque personal que la diferencie de la sal de vino que se comercializa.

Para realizar la sal de vino necesitamos:
Sal marina
Vino tinto
Un ambiente cálido y seco para fomentar la evaporación del vino
Hierbas a elección

Elaboración
Colocar en un bol la sal marina y cubrirlo de vino tinto. Dejar evaporar los días que sea necesario no olvidar remover la mezcla para que sea lo más homogénea posible.

Cuando haya desaparecido toda la humedad podemos retirar la sal del bol, descompactarla y darle soltura a los granos de sal.

En el proceso de evaporación del vino se pueden agregar hierbas, como romero, estragón o tomillo, para darle un toque aún más personal.

Y si el color logrado no es lo suficientemente intenso puedes repetir el proceso, de esta forma lograrás un color y aroma mucho más definido.

Aquellos que se animen a probar me cuentan que tal fue el resultado final.

Drink’n’Stick, un vino con guardarropa


Cuando era pequeña me divertía mucho con las muñecas o muñecos que venían con ropita en recordables y permitían que los vistiera con diferentes ropas. Si esa es una de las cosas que extrañas de tu niñez entonces esta original botella de vino te va a encantar.

La bodega Some Young Punks y el diseñador australiano Joe Whyte crearon este inusual envase de vino para Drink’n'Stick, que en vez de tener la tradicional etiqueta de vino permite que los consumidores la personalicen con ropa diseñada exclusivamente para esta pulp pin-up model.

La modelo de la etiqueta, que al principio esta vestida sólo con ropa interior, debe de contar con la participación de los consumidores para cambiar su apariencia usando los stickers con dibujos de ropa que vienen con la botella.

Una forma original de pasar una velada.

Twitter tiene su vino de caridad


Twitter, el servicio gratuito de microblogging que permite a sus usuarios enviar micro-entradas basadas en texto a una comunidad casi infinita de seguidores, acaba de hacer su incursión en la vitivinicultura.

Twitter producirá una serie limitada de botellas de Pinot Noir y Chardonnay que se venderán a 20 dólares en EEUU. y una cuarta parte de las ventas se donará a la organización Room to Read, que lucha contra el analfabetismo en el Tercer Mundo.

Para elaborar estos vino Twitter con la colaboración de Crushpad, una firma de San Francisco que produce vino a la carta, es decir, el cliente, en este caso Twitter, elige todos los detalles, como la variedad de la uva, barrica o diseño de la botella y Crushpad produce el vino y hasta permite seguir los detalles del proceso vía cámara web.

La evolución de su primera generación de caldos será informada a través de la web con mensajes de no más de 140 caracteres.

Room to Read es una organización sin fines de lucro de índole benéfica que se dedica a construir infraestructura educacional en países en desarrollo.