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Después de cuatro décadas, el clásico Don Valentín Lacrado incorpora un vino blanco


Esta etiqueta de la tradicional línea de Casa Bianchi incluye uvas Chardonnay, Torrontés, Chenin y Semillón. Tiene un precio sugerido de 28 pesos



En el marco de la actualización de su cartera de productos -que incluye el rediseño de algunas de sus etiquetas más conocidas y el lanzamiento de nuevos vinos- Casa Bianchi sorprende al darle "aire fresco" a una de sus líneas más tradicionales.

Se trata de un vino de corte pensado como compañero del clásico y prestigioso "Don Valentín Lacrado", el vino tinto de Casa Bianchi que se comercializa desde hace cuatro décadas y que hoy continúa entre los preferidos por el consumidor.

El nuevo "Don Valentín Lacrado Blanco" es un vino amable, fácil de beber, versátil para acompañar platos frescos y con una muy buena relación precio-calidad.

Elaborado como un corte de Chardonnay al 60% con Torrontés, Chenin y Semillón este vino se presenta para ser comercializado a $28 en uno de los segmentos de precios más dinámicos, que representa en ventas un 23% del mercado local de vinos considerando varietales, genéricos y frizzantes.


"El nuevo Don Valentín Lacrado Blanco es un vino con un excelente equilibrio entre la frescura de las flores blancas, las frutas tropicales y la acidez armónica de un buen vino. Es un digno compañero de nuestro clásico Don Valentín", afirma Raúl Bianchi, presidente de Casa Bianchi y continúa: "El desafío que nos planteamos fue crear un producto que el mercado nos demandaba: un blanco de estilo actual, agradable para acompañar diversos platos y con la mejor relación precio-calidad que pudiéramos ofrecer".


Fuente: http://vinos.iprofesional.com

Nunca digas nunca antes


Muchos de los que aseguran que en la Argentina de antaño no se producían vinos de alta gama, se sorprenderían al enterarse que las variedades finas predominaban en las fincas argentinas.


Hace poco, durante una degustación a la que asistí junto a un reducido grupo de colegas y demás personajes del sector, se planteó un breve contrapunto de opiniones que dio lugar a la idea de escribir sobre el tema que sigue. Ocurrió que, en determinado momento, por una derivación temática ajena al tema central de la cata, alguien mencionó que “en 1995 aparecieron los primeros vinos argentinos de alta gama”. Fue entonces cuando me permití observar que tal afirmación, aunque dicha de muy buena fe, era marcadamente errónea. Acto seguido agregué un par de datos para argumentar con solidez mi punto de vista, para lo cual tuve que recurrir a un tema que siempre me gusta transitar y del que se sabe tan poco: la historia olvidada de la vitivinicultura nacional.
En nuestros días, la investigación histórica vive el momento menos alentador que yo recuerde. El Bicentenario fue un breve período en el que el pasado de los argentinos pareció volver a ser un tema de interés masivo, pero lo fugaz de la celebración y la poca seriedad de muchas “recopilaciones” sobre la historia de nuestro país (casi siempre teñidas de un molesto tinte político) echaron a perder su mayor utilidad, que es el aprendizaje de los acontecimientos capaces de explicar quiénes somos y por qué somos lo que somos. Del mismo modo, el ayer de los vinos patrios se encuentra inmerso en una bruma que casi nadie se atreve a disipar, y no porque falten testimonios incontrovertibles sobre ello, puesto que existen por centenares. Sólo hace falta tomarse el trabajo de salir a buscarlos.
El estereotipo más difundido acerca de lo ocurrido en materia de vinos argentinos desde 1990 hacia atrás se reduce siempre a la siguiente y tremebunda simplificación: una industria gigante, masificada, carente de toda noción de calidad, enmarcada entre bodegas sucias y viñedos que sólo pretendían producir la mayor cantidad de uva posible. Si bien es cierto que tal imagen puede ser aplicable al período comprendido entre 1940 y 1990 (aunque hilando un poco más fino se puede comprobar que ésa no era toda la verdad), resulta completamente inadecuada si seguimos retrocediendo en el tiempo y nos trasladamos a las primeras cuatro décadas del siglo XX. Muchos de los que aseguran que en la Argentina de antaño no se producían vinos de alta gama se sorprenderían al enterarse que las variedades finas predominaban fuertemente y las bodegas tenían toda la tecnología de su tiempo para vinificar con los mismos parámetros que se aplicaban en las regiones europeas más renombradas. Como reflejo de ello, numerosas etiquetas ganaban medallas en ferias y exposiciones internacionales. Otros acontecimientos foráneos, como el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, obligaron a una rápida sustitución de importaciones vinícolas que fortaleció el concepto de vino noble existente desde fines de la década de 1880. Por supuesto que también había vinos malos y problemas de fraude (en especial durante el transporte y la comercialización en barricas), pero todos sabemos que los procederes delictivos no han sido patrimonio exclusivo de esa época. Sin ir más lejos, ayer nomás, en 1993, varios argentinos murieron por consumir vino adulterado.
La distorsión de nuestro pasado vitivinícola más lejano induce a ignorar que el presente reconocimiento mundial no fue causado exclusivamente por la visión privilegiada de tal o cual bodeguero o consultor internacional. Bien al contrario, las personas de hoy lograron recoger aquello que tenían del pasado para hacerlo adaptable a los requerimientos contemporáneos, porque el Malbec ya estaba plantado en Mendoza, al igual que el Torrontés en Salta y el Pinot Noir en la Patagonia, y no por casualidad. Hace cien años se tenía la absoluta certeza de que cada una de las variedades citadas se daba mejor en cierta región particular, como claramente lo señalan infinidad de relatos, testimonios y documentos oficiales. Si el vino argentino no fue un boom de exportaciones hasta hace poco fue simplemente porque ningún país del Nuevo Mundo podía acceder a semejante privilegio. Recién en los últimos treinta años el fenómeno de los vinos no europeos se hizo tan global como lo conocemos hoy. Por eso, creer que en estas tierras sólo hubo grandes vinos en la última década y media es desconocer una enorme parte de la realidad.

Una anécdota final: tres bodegas argentinas, en diferentes ocasiones, me han asegurado que fueron las primeras en lanzar vinos varietales al mercado argentino con la mención explícita del cepaje en la etiqueta. La que se remonta más atrás señala el año 1968 como fecha de ese acontecimiento. Seguramente, ninguna de ellas sabe que en 1898 se vendía un vino nacional muy popular con el rótulo de Malbeck. Y, aunque por el momento no puedo probarlo de manera fehaciente, hay indicios de que era un varietal tan puro como los ejemplares actuales más prestigiosos.


Fuente: http://www.elconocedor.com

Yellow tail: una marca vale un mundo


Yellow tail: una marca vale un mundo

La marca es clave para reconocer a un producto. En el mundo del vino, se destaca la historia de la australiana Yellow Tail, basada en un canguro con mucha identidad.



Cuando queremos un vino, lo reconocemos por su nombre, la marca. Pero de todas las industrias del mundo, no puede haber otra con tantas marcas como el vino, que dedica tanta creatividad, dinero y tiempo para lanzar cada vez más marcas, más etiquetas, más cuentos para distinguir un vino de la botella vecina. ¿Y si toda esta creatividad fuera un error y sembrara confusión?
La marca más valiosa del mundo en 2011 acaba de ser anunciada. Apple tomó el primer puesto, desplazando a Google, con un valor de US$ 153 mil millones. Basada en datos de dos millones de personas en 30 países, la encuesta de Millward Brown produce el ranking anual de las 100 marcas globales de mayor valor. Entre las 100 no hay una sola marca de vino.
Nadie sabe cuántas marcas de vino existen. Proliferan sin parar compitiendo entre sí. Hay por lo menos diez mil, analizadas por la consultora Intangible Business. Entre las diez mil marcas más reconocidas de espirituosas y vinos, ellos seleccionan las Power 100. Dominan los vodkas, los whiskies y los cognacs. Entre los vinos, lidera Moët y Chandon, puesto 16, seguido por Gallo, de Estados Unidos, en el 17.
En tercer lugar, nos podemos enorgullecer de nuestros hermanos chilenos. Concha y Toro es la tercera marca mundial de vinos. Sin contar Torres, de España, todas las otras marcas dominantes son norteamericanas o australianas. Entre los hermanos canguros, Yellow Tail, Hardy’s, Jacob’s Creek, Lindeman’s, Wolf Blass y Penfolds. Y entre los hermanos gringos, Robert Mondavi, Behringer, Kendall Jackson, Inglenook y Sutter Home.

Entre las Power 100, la marca más joven de vinos es Yellow Tail, o cola amarilla, que apenas cumple diez años desde que se lanzó y ahora vende 144 millones de botellas al año con la insignia del canguro con la cola amarilla. Son vinos agradables, frutados, sin pretensiones de grandeza y con precios amistosos. Yellow Tail es el canguro que conquistó al mundo con una imagen divertida y una publicidad que nada tenía que ver con el vino. Es un logro del marketing australiano, de la familia Casella, originalmente sicilianos. El cuento del primer vino argentino que conquistará al mundo como marca Power 100 todavía se está escribiendo. Será una historia escrita con la ambición de vender millones de botellas. Pero un pueblo individualista como el nuestro bien podría seguir volcando su creatividad en cientos o miles de marcas. Algunas marcas serán vinos de terruño de tiradas pequeñas; otras serán por el placer de inventar otra etiqueta, otro nombre, otro cuento. Sin olvidar que cuando encontramos un vino conocido, lo reconocemos como un viejo amigo que nos acompañó alguna vez. Un amigo al que siempre le vamos a ser fieles: una marca vale un mundo de recuerdos.


Fuente: http://www.elconocedor.com

¿Estilo europeo o elegancia argentina?


El fenómeno conocido como globalización también está presente en el mundo del vino; sin embargo, ya es hora de dejar atrás las regiones productoras de Burdeos, Borgoña o Rioja a la hora de definir a las etiquetas locales.


Si mal no recuerdo, fue a principios de este siglo cuando numerosos comunicadores, en diferentes regiones del planeta, comenzaron a tratar el tema de la globalización en el mundo del vino. Se hablaba de la uniformidad de gustos y de la pérdida de identidad de ciertas regiones célebres que, hasta ese entonces, atesoraban el carácter generado por sus respectivas características de clima y suelo. Así, una corriente industrialista y estandarizadora parecía destinada a borrar de un plumazo las singularidades de uvas, terruños y métodos ancestrales de elaboración. Aunque ya muy transitada y vuelta a transitar por casi todo el mundillo que rodea a la más noble de las bebidas, la polémica no ha terminado del todo. Sus resabios aún se pueden escuchar en diferentes conversaciones relativas a temas enológicos, y tal vez se sigan escuchando durante muchos años. La evolución de la actividad en esta década que comienza determinará hasta dónde ha de llegar el fenómeno en cuestión, así como sus consecuencias futuras para la producción, el comercio y el consumo internacional.
Por supuesto, nuestro país no resultó ajeno a ese problema y también tuvo sus discusiones internas al respecto, matizadas por los rasgos particulares que son propios de nuestra vitivinicultura. Casi de manera lógica (si tenemos en cuenta las condiciones climáticas que reinan en los viñedos patrios), el principal foco en ese contrapunto de opiniones fue el de la concentración de los tintos, que estaba dando lugar a caldos cada vez más oscuros, pesados y alcohólicos, con una sobrecarga innecesaria y ampulosa de aromas golosos y sabores densos. Etiquetas, en definitiva, carentes de algunos atributos indispensables en todo gran vino que se precie de tal: equilibrio, frescura y complejidad.
Pero como ocurre siempre con las corrientes de moda, hubo un debido tiempo para la contracorriente. El último quinquenio vio surgir una nutrida gama de enólogos, bodegueros y consumidores dispuestos a defender los valores que le otorgan al vino su condición digerible, agradable y compatible con la comida. Apareció entonces otra generación completa de ejemplares armónicos, estilizados, amplios en aromas y sabores, que pueden beberse y disfrutarse de principio a fin sin empalagamientos, indigestiones ni dolores de cabeza.
Felizmente, este nuevo grupo logró ser casi tan numeroso como aquel que, en su momento, inundó el mercado de alta gama con productos renegridos y condensados. Tanto es así que quien suscribe se ha visto sorprendido en los últimos tiempos al recorrer un par de ferias y encontrar algunos casos particulares verdaderamente notables, no tanto por su sola condición de elegancia (atributo logrado por un número ya importante de etiquetas), sino por esos matices terrosos y minerales que hasta hace poco parecían casi imposibles de lograr en estas latitudes. Y lo dicho no se reduce solamente a los tintos ya que lo propio se puede descubrir en un par de blancos que están dando mucho que hablar entre los paladares inteligentes.
Ahora bien, lo que parece ser un final feliz para el tema de la “neoconcentración”, al menos por ahora, resulta asimismo una oportunidad para volcar una serie de reflexiones personales a la consideración de los lectores. A lo largo de casi dos décadas y en incontables ocasiones periodísticas, he dado en rotular ese tipo de vinos como “muy europeos” o de “estilo europeo”. Y lo hice a falta de otro término que definiera mejor el perfil recién señalado, hasta entonces tan poco numeroso entre la producción nacional.
Era, a mi criterio, el modo más adecuado de hacer alusión a algo familiar en el mundo del vino, a una analogía accesible para cualquier aficionado conocedor con un entendimiento promedio. Debo confesar, con no poca satisfacción, que el término “estilo europeo” para definir los vinos argentinos basados en la elegancia, la complejidad y el equilibrio comienza a resultarme fuera de época, casi como un verdadero anacronismo.
A esta altura resulta evidente que existen suficientes etiquetas vernáculas con tales características como para hacer referencia a un estilo propio, local, sin necesidad de utilizar comparaciones de ultramar. Se acabaron para mí los vinos del país que recuerdan a Burdeos, a Borgoña o a Rioja.

No digo que nunca más volveré a escribirlo, porque la costumbre de años puede llegar a traicionar mi subconsciente, pero puedo asegurar que haré todo lo posible para abandonar aquel modismo literario que me acompañó durante tanto tiempo. Creo sinceramente que nuestros vinos hacen que valga la pena el esfuerzo. Ya no más “estilo europeo”; ahora hablaré de “elegancia argentina”.


Fuente: http://www.elconocedor.com

Malbec blends, un concepto que se afianza


Malbec blends, un concepto que se afianza

Mientras muchos se preocupan por encontrar al sucesor de nuestro cepaje emblema, otros siguen trabajando firme en su desarrollo varietal y en la búsqueda de los microterruños más adecuados para que se exprese en plenitud. De acuerdo con estos avances, hoy existe la posibilidad de profundizar en un concepto hasta ahora poco ensayado: seguir explotando el Malbec, pero acompañado de otros varietales que lo potencien y así continuar con su expansión.



Nadie puede negar que el vino es un negocio y que, como tal, necesita del marketing. Es por ello que los conceptos, estrategias y tácticas van y vienen, y se replican o se cajonean según sus impactos y resultados. Pero esto no implica para nada una pérdida del glamour que rodea a esta noble bebida, porque de no haber sido por el gran éxito del negocio, hoy no tendríamos a disposición tamaña y atractiva oferta. Por lo tanto, hay que valorar la parte industrial y la comercial del asunto ya que también son responsables del placer que genera cada copa.
Quizás el auge del consumo en los últimos años nos ha expuesto a demasiados mensajes y, evidentemente, muchos de ellos surtieron efecto. Sin embargo, otros quedaron en el camino. Y aunque todos los días se suman nuevos conocedores a este fascinante mundo y nadie es quien para decir qué nos tiene que gustar, hay que reconocer que tener información sirve para elegir más fácilmente. En la actualidad, sin dudas, el Malbec es el gran protagonista: un vino que nos identifica, un tinto (pero también rosado, espumante y fortificado) por el que podemos ostentar un justificado orgullo y que, además, nos ha permitido hablar de igual a igual con los otros productores del mundo.
Para muchos, con el Malbec estamos en plena etapa de las vacas lecheras (expresión marketinera para describir el mejor momento del negocio) y, como dicen los libros, ya es hora de ir buscando una estrategia para amortiguar la decaída que siempre llega luego de un impacto novedoso. Sin embargo, para otros la historia recién comienza y todavía queda mucho camino por recorrer. Son estos mismos profesionales los que marcan el rumbo y, por suerte, hoy se preocupan más por lograr un Malbec único que por encontrar un varietal que lo suceda. Mientras tanto, se pueden hacer muchas cosas para estirar este gran momento y aportarle prestigio al gran Malbec argentino.

En la mezcla está el secreto
Estoy convencido de que el vino nace en el viñedo y es por eso que creo que desde allí procederán sus atributos diferenciales, obviamente traducidos enológicamente por los profesionales que lo elaboran. Sin embargo, la industria –esa entidad enorme a la cual le cuesta dar golpes de timón– se ha concentrado mucho más en el poder penetrante de los varietales. Esto quiere decir que, emulando el modelo estadounidense, puso el énfasis en las distintas uvas que componen cada etiqueta. Y aunque es verídico que esto también forma parte de la historia, no debió ser lo más importante. Lo relevante debería haber sido el vino, lo que marca indiscutiblemente la diferencia, y para conseguirla, el secreto es lograr una identidad vínica definida mucho más que por un cepaje, por el terruño. Es como si la uva fuese el nombre y el suelo del cual proviene el apellido, el responsable del gen. Y hacia allá vamos.
Luego de entender que con el nombre solo no alcanza y comprender que este negocio requiere de mucha paciencia, los trabajos más serios están enfocados hoy en alcanzar la tipificación de acuerdo con un microterruño específico. Al fin de cuentas, quisimos separarnos de los conceptos del Viejo Mundo y encolumnarnos con el grupo moderno, pero para lograr nuestros grandes vinos tuvimos que recurrir nuevamente a las fuentes.
Pero volvamos al tema de los varietales y su impacto efímero. El Malbec gana porque sus atributos son tan fáciles de expresar en una botella como de ser apreciados en una copa. Pero qué pasó con esa diversidad que hasta hace poco nos invadía de la mano de los bi, los tri y hasta los pentavarietales. Nada, eso pasó. Fue una moda pasajera que no se arraigó en el consumidor. ¿El motivo? Simple, no se trata de hacer cantidad sino calidad con atributos diferenciales perceptibles. Y esto no se logra cambiando el cepaje, sino con un trabajo más profundo.
Mientras los que saben continúan con el desarrollo de nuestro gran Malbec, se puede trabajar en un concepto más sólido y convincente: el Malbec blend, vinos elaborados a base de nuestro cepaje emblema en los que las variedades que acompañan lo hagan en función de éste.
Es cierto que ya existen muchos vinos elaborados de esta manera, pero ninguno que potencie el concepto. Están los que indican las proporciones exactas de los cepajes que acompañan al Malbec, pero esto inevitablemente sólo hace pensar en una mezcla de vinos. Hay otros que con sus nombres de fantasía buscan ganarse el corazón y el paladar de la gente detallando en las contraetiquetas las variedades que lo componen. En ambos casos, ninguno comunica con intensidad que el blend potencia nuestro cepaje estrella.

Me gustaría ver cómo este concepto se adueña de las góndolas ya que, además, se basa en esa máxima enológica que afirma que a través del assemblage, el enólogo (artista) logra plasmar su mejor obra (vino). Por lo pronto, hay muchos vinos (sólo tintos por ahora) que aseguran un futuro exitoso para los Malbec blends.


Fuente: http://www.elconocedor.com

Un vino argentino fue el más vendido en Wine.com


Por quinto año, Wine.com publicó el Top 100 de los vinos más vendidos en su web. Esta lista está basada enteramente en las preferencias de los consumidores y no está manipulada por puntajes o menciones de críticos.

Este ranking incluye vinos que se vendieron a nivel nacional en Wine.com en los primeros 11 meses del año 2011. Mientras la mayoría de las publicaciones clasifican los vinos en base a las opiniones de sus críticos, en este caso son los clientes, quienes por medio de su voto y conforme a su paladar y bolsillo, determinan los Wine.com 100.

Durante 2011, según destaca la publicación, vio altamente reflejada la preferencia de los consumidores por vinos de California y por el Cabernet Sauvignon. “De todos modos, los consumidores también disfrutan de una excelente calidad a un muy buen precio. El precio promedio por botella aumentó comparado con el 2010, lo que muestra que el consumidor está dispuesto a pagar más por botellas coleccionables”, aseguraron desde Wine.com.

El vino más vendido por Internet es argentino

Se trata de Tilia Cabernet Sauvignon 2009, de la bodega Esmeralda, el cual fue número uno en ventas por Internet, en el Top 100 Wine.com. Además de ser uno de los vinos más recomendados y comentados en la web, recibió 91 puntos de Wine & Spirits.

De acuerdo a los datos de Wine.com, Tilia gana entre los 13.000 vinos de todo el mundo ofrecidos en el sitio, por su excelente relación calidad-precio, ya que se vende a 9 dólares. Además, los consumidores privilegian los tintos de la variedad Cabernet Sauvignon. “Se trata de un vino ligeramente floral y frutal. Proviene de viñedos ecológicos de Mendoza y es un producto con taninos marcados y suficientes para comer un asado argentino”, indica Wine.com.

Los vinos argentinos más vendidos en Wine.com

En la posición 18 se ubica Catena Malbec 2008. En 2010, la cosecha 2007 de este vino también estuvo entre los más vendidos. El producto se puede comprar a US$ 19,99. Además, los puntajes han sido un empuje para esta marca ya que en los últimos años, han sido de entre 90 y 91 puntos por parte de las revistas y críticos más importantes de Estados Unidos. Según las críticas, Catena Malbec 2008 posee un valor excepcional acorde a su calidad y es un vino que aún perdura en botella 4 o 6 años más.

En el puesto 39 y con 90 puntos en The Wine Advocate, se ubicó Crios de Susana Balbo Malbec 2009 (U$S 14.99). Desde Wine.com mencionaron que se trata de un blend de Malbec y 10% Bonarda. “Este producto se puede comprar para cualquier ocasión porque puede ser consumido en una cena de lujo o simplemente enfrente del televisor viendo una película”.

A U$S 10 y en el lugar 40, Navarro Correas Colección Privada Malbec 2008 (U$S 10.79) se ubica como uno de los mejores Malbec. “Este vino es un excelente compañero para los platos con buen contenido graso, tales como solomillo de ternera con mantequilla o salsa de crema y papas”, dice Wine.com.

En el puesto 42 se posiciona Crios de Susana Balbo Torrontés 2010 (U$S 12.99). Este vino, puntuado también por Robert Parker con 91 y 90 puntos en Internacional Wine Cellar, “posee intensos aromas que son sorprendentemente similares al Viogner, mientras que al paladar, tiene una buena estructura y acidez similar al Sauvignon Blanc”, según Wine.com. A su vez, se resalta que es un vino para disfrutar mejor cuando es joven. Es como el compañero ideal para las carnes ahumadas, con quesos no tan suaves, pescados y mariscos (especialmente sushi!)”.

En el puesto 66, a U$S 15.99 se encuentra Graffigna Centenario Reserve Malbec 2008. “En el paladar se trata de un producto muy bien integrado con delicados taninos y un complejo final en boca”, dice Wine.Com.

Punto Final Malbec Reserva 2007 de Bodega Renacer (U$S 16.79) aparece en la lista de los 100 vinos más vendidos de 2010, ocupando el puesto 67. La añada 2006 de este vino también fue una de las más vendidas de 2010 y se posiciona como uno de los vinos argentinos más reconocidos tanto para la crítica, como también para los consumidores.

Finalmente, a U$S 12.29 en el puesto 77, Belasco de Baquedano Llama Malbec 2009 fue uno de los preferidos por los clientes de Wine.com en 2011.


Fuente: http://www.areadelvino.com

Bodega Terrasur estrena la nueva añada de su clásico Malbec mendocino con "aire" porteño


Bodega Terrasur estrena la nueva añada de su clásico Malbec mendocino con "aire" porteño

Se trata del Obelisco Malbec que, según los enólogos de la bodega, en la cosecha 2010 logró una gran concentración por los menores rendimientos



Bodega Terrasur presentó la nueva añada de su vino Obelisco Malbec 2010.

Para esta línea, que tiene un precio sugerido de $28, la bodega utiliza uvas provenientes de sus fincas ubicadas en el valle central de Mendoza, a 650 metros sobre el nivel del mar.

Esta región de Mendoza, ofrece uvas que permite obtener vinos frescos, frutados y fáciles de beber.

Los enólogos de la bodega, ubicada en el centro de los viñedos y equipada con tecnología de punta, han buscado aprovechar el gran potencial de las uvas en la cosecha 2010.

El Malbec de dicha cosecha, obtuvo una gran concentración, debido a los menores rendimientos de los viñedos, afectados por los cálidos vientos de la primavera en el momento justo que la planta se encontraba en plena flor.

Esta merma en la cantidad de kilos producidos, ha sido aprovechada para aumentar la concentración natural del vino, sin perder sus características frutadas. Adicionalmente, un mayor tiempo de paso por la madera, ha permitido que este vino ofrezca notas de mayor complejidad, y seduzca mientras es bebido.

Obelisco Malbec 2010 fue cosechado a mano, durante la última semana de marzo y la primera semana de Abril, para cuidar el racimo y evitar la presencia de hojas.

Una vez que la uva ingresó en bodega y fue despalillada, se realizó una maceración pre fermentativa a bajas temperaturas durante 1 día, para aumentar la extracción de aromas. Se sembraron levaduras seleccionadas y se fermentó con sus hollejos entre 25 y 27°C, durante 20 días.

"Luego de meses de maduración, Obelisco Malbec 2010 se presenta como un vino de color rojo profundo con tonos rubí y reflejos violetas. En nariz ofrece aromas a frutos rojos y negros maduros, como cereza, moras y guindas con notas a vainilla y de boca un buen volumen, con sabores a frutos rojos y suave vainilla, de final largo con taninos suaves y dulces", explicaron.

"Es un vino ideal para acompañar carnes rojas, pastas y quesos duros", recalcaron.


Fuente: http://vinos.iprofesional.com

Uvas tintas y blancas de la discordia


Uvas tintas y blancas de la discordia


Los avances científicos y tecnológicos han logrado despejar antiguas dudas sobre el origen de las variedades. No obstante, todavía existen prejuicios relativos a procedencias y características de ciertos cepajes.


Desde hace años, diferentes pruebas documentales, científicas y estadísticas han logrado establecer quién es quién en esa Torre de Babel formada por las más de dos mil variedades de uva que existen en el mundo. Sin embargo, todavía hoy circulan algunas inexactitudes como rémora de las confusiones pasadas. La mayoría de estos “mitos” está relacionada con el origen histórico de ciertos cepajes y con sus características. Es interesante analizar tres casos emblemáticos de este fenómeno y dejar para otra oportunidad a un resto que compone, por cierto, una lista bastante larga.

Falso hijo de la madre patria
Aún hoy es posible escuchar referencias a un supuesto origen español del Torrontés. En primer lugar, las autoridades vitivinícolas españolas no reconocen ninguna uva con ese nombre, o sea que el Torrontés no existe oficialmente en la península ibérica. Es cierto, sin embargo, que en algunas zonas de Galicia se denomina así a los cepajes blancos cuando su identidad no está definida, pero eso nada tiene que ver con la uva homónima que crece en nuestro país. La emblemática blanca argentina proviene de un antiguo cruzamiento de algún tipo de Moscatel (probablemente Moscatel de Alejandría) con uva Criolla. Es bueno recordar, además, que los moscateles son originarios del este de Europa, como para despejar cualquier duda remanente.

¿Será el Syrah de Shiraz?
Otro caso parecido es el del Syrah, al cual se le suele atribuir un dudoso y prácticamente indocumentado origen oriental. Las explicaciones sobre el particular son varias, pero siempre giran alrededor de la comparación entre el nombre Syrah con diferentes locaciones de sonoridad similar. La más conocida tiene que ver con el pueblo persa de Shiraz, desde donde (nadie sabe cómo, cuándo ni por qué) habría llegado al Valle del Ródano. Otros, más audaces, aseguran que los cruzados se tomaron la molestia de traer la variedad que nos ocupa desde Medio Oriente. En esta otra formulación de la leyenda, el nombre provendría de Siria o del puerto de Siracusa, por donde habría ingresado.
Todas estas extrañas hipótesis vienen en decadencia desde la década de 1960, cuando científicos franceses hallaron semillas de uvas fosilizadas en el sur de ese país. En los noventa, con los avances de la tecnología, esas semillas fueron sometidas a diversos análisis y se determinó finalmente que tenían 40.000 años de antigüedad y que su ADN estaba notoriamente emparentado con el Syrah actual.

Pinot Gris, el indefinido cromático
Hay quienes aseguran que el Pinot Gris es una variedad tinta. ¿Es así? No, no es así. El auténtico Pinot Gris o Pinot Grigio es considerado universalmente un cepaje blanco. Se trata de un antiguo clon de Pinot Noir con muy poca pigmentación, tan poca que jamás puede llegar a dar un vino tinto. Incluso si se lo macera largamente con sus hollejos, lo más oscuro que produce es un débil rosado.
Hasta hace poco, el Pinot Gris no estaba reconocido oficialmente en la Argentina y lo que se denominaba como tal era, en realidad, una variedad tinta llamada Canari. Pero los varietales que hoy existen en el mercado nacional están elaborados a partir de plantas importadas en los últimos 10 años de viveros europeos, o sea que ya no existe confusión alguna.


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Malbec: el secreto de mi éxito


Malbec: el secreto de mi éxito

Son muchas las razones por las que tiene un gran suceso en el país y en el extranjero, que exceden el hecho de que sea un vino seductor, amable al primer trago y con una excelente relación precio-calidad en todos los segmentos.



Estas son algunas de las razones por las cuales el Malbec es la variedad que más se bebe en nuestro país y la que más se exporta. Los verdaderos secretos de su éxito.

Variedad tinta más implantada en el país
En el mundo existen actualmente más de 35 mil hectáreas de viñedos de Malbec. La Argentina cuenta con el 80%, Francia con el 11% y el resto se encuentra apenas presente en Chile (1.000 hectáreas) y en viñedos pequeños de Italia, España, Perú, Uruguay, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Estados Unidos.
Según el último informe de superficie cultivada en 2009 en todo el territorio de nuestro país, realizado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, el Malbec es el cepaje con mayor cantidad de hectáreas implantadas (28.532) y mostró un aumento del 74,54% con relación al año 2000 y del 6,02% con respecto al 2008.
Su preponderancia en todos los terruños patrios hace que la oferta de ejemplares sea mucho más amplia que la de otras variedades.

De estirpe noble
En 1852 un ingeniero agrónomo francés llamado Michel Aimé Pouget fue contratado por encargo del presidente Domingo Faustino Sarmiento al gobernador de Mendoza, Pedro Pascual Segura, para trabajar en la vitivinicultura nacional. La idea era que Pouget implantara en distintas fincas cuyanas los cepajes nobles más difundidos en ese entonces en Burdeos, entre los cuales estaba el Malbec (más del 40% de los viñedos).
Casi en paralelo, el emperador Napoleón III ordenaba a los productores del Medoc bordelés catalogar sus vinos para que los visitantes a la Exposición Universal de París supieran cuáles eran los más notables. Así nacía la famosa clasificación de 1855 que distingue a los Grands Crus Classés del resto. Actualmente, aquellos vinos siguen siendo considerados entre los mejores exponentes del mundo ya que dicha clasificación sólo ha sufrido una modificación en 1973 cuando el Château Mouton Rothschild pasó de segundo a primer Grand Cru.
En 1863 aparece la filoxera en Europa y con ella, el fin del Malbec en Burdeos porque una vez erradicada la plaga muchas décadas después –tras haber devastado gran parte de los viñedos–, nunca más se volvió a replantar, lo que dio inicio al reinado del Cabernet Sauvignon. Sin embargo, nadie puede negar que el Malbec fuera parte de esos ejemplares prestigiosos y que todos los vinos de corte de aquellos grandes châteaux (Laffitte, Mouton Rothschild, Margaux y Latour) lo utilizaron no sólo para reforzar el color, sino también por sus taninos redondos y ese particular sabor a ciruelas que lo caracteriza.
A la Argentina llegó en su mejor momento y con título nobiliario; desde siempre fue parte de la nobleza sólo que recién hoy vuelve a ser candidato al trono.

Seductor a la primera copa
Los principales atributos del Malbec residen en su dulzor, tanto en aromas como en boca. Es un vino muy directo, sin vueltas. Sus sabores intensos son amables y tienen siempre reminiscencias a fruta roja fresca. Un tinto de acidez firme y taninos dulces, nunca agresivos. No hay paladar que se le resista porque todos los elementos que un vino puede tener están en equilibrio y con buena expresión. Quizás por eso sean más valorados los Malbec easy drink o entry label que los de alta gama. Sin embargo, su historia en la Argentina recién se comienza a escribir.

Crisis mundial, la gran oportunidad
El consumidor global afectado por la crisis económica de los últimos años buscó etiquetas de otros orígenes y variedades para encontrar sabor, calidad y precio. La Argentina, que fue el último país del Nuevo Mundo en exportar, capitalizó esa oportunidad con sus vinos con el Malbec a la cabeza. Su extraordinaria relación calidad-precio y lo agradable que es desde lo sensorial le permitieron penetrar en un segmento de mercado muy interesante dado el valor que representa para el consumidor. En Estados Unidos, por ejemplo, es imbatible en el rango de precios entre US$ 9,99 y US$ 14,99 en vinotecas, entre US$ 30 y US$ 49 en cartas de restaurantes y entre US$ 8 y US$ 13 por copa.

Candidata al trono
Tiene todas las condiciones para estar dentro de la elite mundial de cepajes junto al Cabernet Sauvignon, el Chardonnay y el Syrah: excelente adaptabilidad a diferentes tipos de suelos y terruños, referentes de gran calidad en todos los niveles de precio y una versatilidad tal que se pueden elaborar distintos estilos y tipos de vinos. Sólo le falta expandir sus fronteras y comenzar a estar presente en todas las regiones productoras del planeta.
Un detalle no menor que podría permitir llevar a cabo este propósito con mayor foco es que en 2013, después de más de una década de investigación y desarrollo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Mendoza, en los viveros comerciales estarán los primeros clones de Malbec 100% argentino, lo que significa que su genética y sus circunstancias (el soporte de conocimiento y los parámetros del clima y el suelo) estarán adaptados a su lugar de origen.

Plasticidad para expresarse
El Malbec se cultiva en todos los oasis vitivinícolas argentinos a lo largo del cordón de la cordillera de los Andes. En el noroeste –entre los 1.750 y más allá de los 2.300 metros sobre el nivel del mar–; más al sur, en La Rioja y en los valles de Tulum, Ullum, Zonda y El Pedernal de San Juan; en Mendoza, en especial en Maipú, Luján de Cuyo, San Rafael y el Valle de Uco; y en la Patagonia, en el Alto Valle del Río Negro.
Aunque los vinos tienen cierta tipicidad varietal común (buen color, fruta, concentración y taninos amables), la zona de cultivo y sus condiciones climáticas y topográficas determinan algunos aspectos que hacen que se distingan entre sí; son señales de una identidad que poco a poco los enólogos van descubriendo. Cada uno de estos descriptores no constituye un dogma para conocer su procedencia, sino más bien son caminos que conducen a las características que brinda en cada terruño específico.

Orgullo nacional
Tener un vino que es admirado en todo el mundo es motivo suficiente para sentir orgullo, porque si nuestros ejemplares son el producto exportado con más valor agregado y, por ende, el que mejor nos hace quedar fronteras afuera, el Malbec va mucho más allá por varias razones. La principal es que ha demostrado que lo suyo no es sólo una cuestión de originalidad, sino que sus atributos como varietal son comparables a los de los tintos más nobles. Y, como si fuera poco, si pensamos en todas aquellas variedades a las que los productores del Nuevo Mundo deben aferrarse como valor diferencial para abrir puertas de mercados, el Malbec se despega del pelotón del Carménère (Chile), el Tannat (Uruguay), el Zinfandel (Estados Unidos), el Pinotage (Sudáfrica)… Además, su éxito internacional recién empieza.

Diversidad de propuestas

Es un cepaje versátil con el cual se elaboran vinos jóvenes, rosados, espumantes, dulces, encabezados, ejemplares aptos para prolongadas guardas y hasta destilados (grappa). Pero además, se destaca por ser un tinto tan dócil y agradable que ya sus exponentes más económicos pueden ser disfrutados. Se lleva bien con la madera y, más allá de nuestro clima soleado, difícilmente resulta cálido. Es decir que suele dar ejemplares muy fáciles de beber, con todo lo bueno que esto implica. Y por más que los enólogos estén explorando los límites de su complejidad y potencial de guarda, queda claro que su mejor faceta está en los vinos jóvenes y generosos en fruta, de taninos dóciles y paladar directo.


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Salta: Viñedos que tocan el cielo.


Pocas rutas enoturísticas de nuestro país cuentan con la belleza, la fuerza del paisaje natural y la rica historia que tienen Salta y sus viñedos de altura.


En Salta las tardes son a puro sol, mientras que por las noches, el frío obliga a ponerse al abrigo de un fogón o al costado de una chimenea. Esa dualidad, que marca la vida en los cerros y en los valles de la provincia, es también el secreto de sus comidas y de sus mejores vinos.
Descubrir esta provincia adentrándose en un itinerario turístico de unos días es lisa y llanamente una delicia; a todo nivel. La belleza del noroeste es verdaderamente potente.
El centro de la ruta del vino en Salta es Cafayate, a 180 kilómetros de la ciudad si se toma la ruta 68 hacia el sur. Ni bien se deja atrás la capital, a un lado y otro del camino se empiezan a ver las plantaciones de tabaco, el cultivo fundamental de la zona, que abastece a las grandes fábricas nacionales de cigarrillos. Luego llega el pueblo de Cerrillos, famoso por sus carnavales de tradición indígena; luego, el Dique Cabra Corral; y allí nomás, el pueblo de Coronel Moldes, donde sí o sí hay que probar la especialidad del lugar, el pejerrey.
Casi llegando a Cafayate, el protagonista indiscutible es el paisaje, lleno de formas antojadizas talladas en la piedra por el viento y el agua, y en las que el sol de la tarde despliega colores y sombras. Son alrededor de 50 kilómetros de fiesta para los ojos, tras los cuales los cerros de decenas de colores ceden paso a los viñedos interminables que dan la bienvenida a este pueblo maravilloso.
Cafayate, se sabe, es el principal escenario de los vinos salteños; allí nace el 70% de los viñedos de todo el Valle Calchaquí. Afortunadamente, la cartografía enoturística es completa. Para empezar, vale destacar las señalizaciones para los viajeros, siempre efectivas. Y luego, los alojamientos, de estilos diversos pero todos con muy buen gusto, que han completado una oferta a la altura de las circunstancias.
Las bodegas que integran la ruta del vino salteño son:

Etchart
Ruta Nac. 40 km 4.338, Finca La Florida, Cafayate | www.bodegasetchart.com
Situada en las afueras de Cafayate, encarna una de las más completas propuestas de la región. Ofrece un instructivo recorrido por sus instalaciones que, además, cuentan con un pequeño espacio de compra y un sitio para probar algunos de sus vinos que ya son parte de la historia de la provincia. Ideal para quienes busquen entender la elaboración de vinos en grandes volúmenes.

Finca Las Nubes
El Divisadero, Alto Valle de Cafayate | www.bodegamounier.com
Cerca del pueblo, en un paraje llamado El Divisadero, este paraíso terrenal es uno de los sitios preferidos por los turistas extranjeros; tanto es así que la mitad de la producción de sus vinos la venden a los visitantes. Es el emprendimiento de José Luis Mounier, atendido por su familia, donde se pueden organizar, con reserva previa, almuerzos para varias personas. Lo que se llama “una bodega boutique”. Además, su cosecha comunitaria se transformó en un evento para toda la zona.

Nanni
Silverio Chavarría 151, Cafayate | www.bodegananni.com
Situada a unas pocas cuadras de la plaza principal del pueblo, mantiene la estructura edilicia de principios del siglo XX. Las visitas ágiles, de no más de 20 minutos, incluyen degustación y venta de sus vinos orgánicos.

El Tránsito
Belgrano 102, Cafayate | www.bodegaeltransito.com
En la manzana siguiente se sitúa esta bodega donde, además de realizar el recorrido entre los tanques de acero inoxidable y las barricas de roble, no se debe dejar de visitar la cava subterránea en la que descansan las botellas. Asimismo, cuenta con una cálida sala para degustaciones, cuyas paredes siempre están adornadas por obras de artistas locales y antiguas fotografías del pueblo y de la familia.

El Porvenir de Los Andes
Córdoba 32, Alto Valle de Cafayate | www.bodegaselporvenir.com
También en la zona céntrica de Cafayate se levanta esta construcción que seduce por su aspecto colonial y sus grandes toneles a la vista. El cuidado en cada detalle continúa en todos los ambientes, fundamentalmente en la sala de barricas y en el espacio para las catas, donde el visitante puede probar algunas de sus etiquetas.

Vasija Secreta
Ruta Nac. 40 s/n, Cafayate | www.vasijasecreta.com
A la entrada de Cafayate, en la Casa Córdova y Murga, se ubica esta bodega, la más antigua del valle. Su origen se remonta a la primera mitad del siglo XIX y el edificio conserva el estilo de las viejas haciendas, rodeadas por un patio, con la bodega en uno de sus lados.

Domingo Hermanos
Nuestra Señora del Rosario y 25 de Mayo, Cafayate | www.domingohermanos.com
También en el corazón del pueblo, este establecimiento ofrece un entretenido itinerario dentro de sus instalaciones. Sin embargo, en su nueva bodega, ubicada en Yacochuya, presenta una propuesta turística aún más interesante: un paseo dinámico por el pueblo de piedra creado para los habitantes que allí vivían. Toda esa zona tiene un futuro turístico espectacular.

El Esteco
Ruta Nac. 40 s/n, Cafayate | www.elesteco.com.ar
Además de los clásicos recorridos por la bodega y los viñedos, el establecimiento ofrece visitas temáticas, como el paseo por la finca con paradas técnicas y los tours arqueológicos en Cafayate. La opción más interesante, sin dudas, es participar de la poda durante el invierno y de la cosecha en verano. Mención aparte merece su alojamiento de lujo, una enorme casa colonial emplazada en las afueras de Cafayate.

Finca Quara
Ruta Nac.40 km 4340 | www.felixlavaque.com
En el Valle de Cafayate, pero a unos pocos kilómetros del pueblo, este establecimiento sorprende a los visitantes por su impactante arquitectura de estilo colonial. La visita no es mucho más que un recorrido por las instalaciones y los viñedos; sin embargo, vale la pena conocer esta bodega (ex Félix Lavaque) que, desde 1870, forma parte de la historia de la vinicultura salteña.

Colomé
Ruta Prov. 53 km 20, Molinos | www.bodegacolome.com
La visita a esta bodega es muy completa; incluye recorridos por sus instalaciones, degustación y las explicaciones pertinentes, en varios idiomas. Todo comienza en el Visitor Center del establecimiento, con una proyección sobre la historia de Colomé y el Proyecto Hess, antes de pasar a la bodega, donde se explican las técnicas de elaboración biodinámica de vinos en altura. Lo diferente y único allí es visitar su pueblo, donde se venden artesanías en un marco de casas de estilo colonial que abrazan la plaza central.
Pegada a la bodega está la Estancia Colomé, un lujoso emprendimiento enoturístico. Lo primero que se debe hacer al llegar es beber una copa de Torrontés en la terraza principal y disfrutar de la vista hacia el Nevado de Cachi y las viñas de 150 años. Un atractivo extra es que el alojamiento es en sí un pequeño museo con obras de Molina Campos. En el comedor, el bar y la terraza se sirven platos andinos e internacionales realizados con productos que provienen de la granja biodinámica de la finca: leche, huevos, vegetales e inclusive carnes. Gastronomía inigualable en el valle y excelente servicio.

Peña Veyrat Durbex
Ruta Nac. 68 km 18, Cafayate
Otro lugar con encanto, que queda camino a Cafayate, es Peña Veyrat Durbex, una bodega boutique construida con adobe y piedra de la zona. Además de ofrecer la clásica degustación de vinos, presenta a los turistas alternativas como cursos de cata y charlas con el enólogo para interiorizarse más en las formas de producción de este particular establecimiento. También organizan excursiones y trekking. Cuenta con un pequeño alojamiento muy íntimo y acogedor: ocho habitaciones con vista a los viñedos y un restaurante con propuestas gourmet de cocina andina.

La Bodeguita
Ruta Nac. 40 s/n, San Carlos
Costeando la Ruta 40 hacia el norte aparece Animaná, una zona de viñedos donde hay una parada obligada, La Bodeguita. Allí elaboran artesanalmente un singular vino de moras con una receta que ha sido transmitida de padres a hijos.


F:elconocedor

Mendoza busca posicionar su propia expo de vinos de lujo en el calendario de las "grandes ligas"


Del 13 al 14 de octubre se desarrolló con éxito la Intercontinental Wine Expo. Para 2012 los organizadores ya piensan en más bodegas y en un concurso



En momentos en que el calendario porteño está saturado de ferias y exposiciones vinculadas con el negocio del vino, es refrescante ver algunas iniciativas de corte más federal.

Ferias como las de La Plata o Tandil, que van afirmándose entre los eventos más representativos, son la muestra de una tendencia en franco crecimiento.

En este contexto, Mendoza está buscando "honrar" su propia historia y posicionar una expo sofisticada y 100% vinculada con las bodegas boutique.

En efecto: los días 13 y 14 de octubre se desarrolló la Intercontinental Wine Expo 2011, la primera feria de vinos dedicada exclusivamente a los vinos de alta gama y que contó con la organización de las distribuidoras Gran Casa Vinos y Wine of Mendoza.

Entre las más de 30 bodegas participantes figuraron nombres como Carmelo Patti, Riglos, Benegas, Mendel, Viña Cobos, Renacer, Bressia y Séptima, quienes ofrecieron al público una oferta superior a las 100 etiquetas para degustar.

"Buscábamos hacer una feria de vinos de alta gama en Mendoza porque hasta ahora había algunas otras opciones, pero no de este tipo. Eran propuestas muy repetitivas y no ofrecían mucho valor agregado a los asistentes", explicó Federico Kunz, director de Wine of Mendoza, en diálogo con Vinos & Bodegas.

"Una de las cosas más destacables es que los precios de los vinos tintos que se están mostrando, en general no bajan de los $100. Además, el perfil de las bodegas es de corte boutique. Es decir que el producto que estamos ofreciendo está muy cuidado", recalcó el empresario.

De acuerdo a los organizadores, durante los dos días la concurrencia superó ampliamente las 3.000 personas. Y si bien el objetivo principal era apuntarle al consumidor final, también hubo representantes del trade.

Consultado sobre las perspectivas que se abren para los años próximos, luego de esta primera experiencia que consideró "sumamente exitosa", Kunz destacó que "lo primero que podemos afirmar es que vamos a repetirla", para luego agregar que "estamos estudiando darle mayor volumen, con actividades en algunas bodegas e, incluso, incluir puntajes y premiaciones".

"Queremos que el día de mañana la Wine Expo de Mendoza sea un destino obligado para aquellos que están interesados en el mundo del vino. Que el día de mañana la gente sepa que se tiene que reservar un par de días en octubre para venir a visitarla", explicó entusiasmado.

Y en este contexto, según el empresario, la elección de la fecha no fue caprichosa: "Con la Vendimia en Mendoza es como que se cierra un ciclo. En cambio, en octubre es como una suerte de comienzo de temporada: los viñedos comienzan a florecer, tenemos los lanzamientos de lo que estuvo meses en el tanque... es una fecha donde la rueda empieza a girar de nuevo".

Los Caminos del Vino se consolidan en todo el país


En Argentina, en total hay 167 bodegas con apertura turística distribuidas en 8 provincias (Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Córdoba, Mendoza, Neuquén y Río Negro). De éstas, el gran porcentaje está concentrado en Mendoza, con un total de 108 bodegas, seguida de Salta con 15 y San Juan con 13 bodegas. Los números surgen del Observatorio de Turismo del Vino de Bodegas de Argentina que realiza año a año, un informe sobre la oferta de servicios y la demanda del público. El estudio fue presentado el miércoles 5 de octubre en The Modern Hotel Mendoza.

"Teniendo en cuenta la cantidad de visitas registradas en Los Caminos del Vino de Argentina, se puede observar que en el año 2010, el turismo del vino ha logrado un nuevo máximo histórico desde el año 2004, registrando una cantidad de 1.091.664 visitas a bodegas. Esta cifra representa un crecimiento positivo de 158,1%", explicó Guillermo Barletta, a cargo de la comisión de Turismo de Bodegas de Argentina.

Otros valores incluidos en el informe 2010 son los orígenes de los visitantes. De ahí se desprende que la proporción de visitas de extranjeros es del 30% y la de nacionales, del 70%. Un dato destacable es que la mayor cantidad de visitas proviene de territorios no vitivinícolas, como Buenos Aires (Capital Federal y provincia), Santa Fe y La Pampa. Córdoba está en el mismo nivel que Buenos Aires y si bien es una provincia productora de la noble bebida y cuenta con sus propios Caminos del Vino, tiene una importante emisión de personas que visitan otros suelos.

Las visitas extranjeras provienen principalmente de Estados Unidos, Brasil, Chile, Inglaterra y Francia. Juntos, los visitantes de estos tres países representan un 68% del total de las visitas de extranjeros realizadas durante el año 2010 a Argentina. Los visitantes de España y Canadá, representan el 6% cada uno.

Otro dato presentado durante la reunión fue que durante 2010 se equipararon las visitas a bodegas por sexo: 52% varones y 48% féminas. En relación a las edades, el 40% pertenece a turistas entre 31 y 50 años, el 25% a quienes tienen más de 50 años y el 22%, a jóvenes de entre 22 y 30 años.

"Si se tienen en cuenta las visitas mensuales que reciben las bodegas del país, se concluye en que el producto Caminos del Vino se fue consolidando cada vez más como una actividad multi-estación, presentando picos de afluencia en enero y julio, pero con una curva muy suave a lo largo de todo el año", destacó Barletta.

Otro dato revelador es que Salta está manteniendo visitas récords anuales. Si bien no se cuenta con datos relativos a 2004 y 2005, el promedio anual entre 2006 y 2010 es de 128.492 visitas.

Finalmente, en relación a la demanda, los días elegidos para recorrer bodegas son los jueves (17%), viernes (19%) y sobre todo, los sábados (21%). El día domingo sólo un 6% de los visitantes recorre bodegas y esto se debe a que hay un gran número de bodegas que no abren al turismo ese día.

La oferta de los Caminos del Vino

Guillermo Barletta, explicó que "la tendencia de las bodegas por captar más y nuevos turistas, ha hecho que se ofrezca una mayor cantidad de actividades de ocio, deportes, salud y entretenimiento en las bodegas que deciden trabajar en turismo. Si bien la actividad clásica y general que presentan las bodegas radica en el tour por las instalaciones para terminar con una degustación, hoy se han acrecentado las alternativas".

Uno de los hechos que demuestra la búsqueda por parte de los oferentes de dar adecuada respuesta a las necesidades de la demanda es la alta proporción de bodegas del país que ya cuenta con un área de turismo especializada: 78% de las bodegas con apertura turística en todo el país cuentan con este servicio y de ellas, sólo un 16% posee alojamiento.

Señalización en los caminos del vino

En diálogo con Día a Día del Vino, Barletta mencionó que la cartelería es uno de los temas por los cuales muchas provincias no avanzan más en el enoturismo. "En Mendoza, Bodegas de Argentina junto con la Secretaría de Turismo coloca aproximadamente 60 carteles anuales correspondientes a los Caminos del Vino. Además, el gobierno también suma carteles pero lamentablemente, el vandalismo los destruye o roban y por ese motivo, muchas veces no cuentan con la señalización adecuada".

Por otro lado, Barletta explicó que "desde Bodegas de Argentina se está trabajando junto con el gobierno de la provincia de San Juan para avanzar en la señalización y esperamos que el próximo año, ya esté funcionado este plan".

Un Chardonnay de Trapiche logró un importante reconocimiento en un concurso de Francia


Finca Las Palmas fe premiado con una medalla de plata en la 18va edición del concurso Chardonnay du Monde, que elige a las mejores etiquetas del globo


Finca Las Palmas Chardonnay 2009 de Bodegas Trapiche fue premiado con Medalla de Plata en la 18va edición del prestigioso concurso internacional, Chardonnay du Monde, que premia a los mejores Chardonnay del mundo.

Esta competencia se llevó a cabo en Saint Léger, Bourgogne, Francia, durante el pasado mes de marzo y reunió a una gran cantidad de Chardonnay provenientes de diversas partes del mundo: 914 vinos de 38 países.

Chardonnay du Monde ocupa un lugar especial entre las competencias internacionales gracias a su alcance internacional y a su rigurosa metodología.

Normas de calidad y condiciones óptimas de degustación permitieron al jurado internacional conformado por 300 expertos entregar 305 medallas: 53 de Oro, 187 de Plata y 65 de Bronce.

F: iprofesional.com

La guerra de los logos en el mundo del vino


El portal web de vinos y turismo enológico Andes Wines analizó la imagen que transmiten las entidades de Argentina, Chile, Uruguay y Brasil para promocionar el vino en el exterior.

Los vinos de países del nuevo mundo pelean de igual a igual con vinos del viejo mundo. En esta búsqueda por nuevos mercados donde vender sus vinos, se han visto grandes esfuerzos de los equipos comerciales con diseñadores y publicistas para desarrollar un logo que los represente en su filosofía y estilo de sus vinos.

Es así como Pamela Villablanca, licenciada de Arte de la Universidad Finis Terrae de Chile y especialista en venta de vinos en mercados extranjeros, preparó un informe exclusivo para AndesWines.com donde hace un análisis de los logos que representan a los países latinoamericanos más influyentes en Sudamérica: Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.

Argentina
Wines of Argentina ha cambiado recientemente su logo; dejando atrás una imagen que incluía los colores de la bandera. Hoy inician su camino hacia un nuevo estilo mezclando dos tipografías y haciendo un juego de composición con las letras "A" y "W".
Visualmente es perturbador, por un tema de perspectiva: el eco del triángulo interior y la prolongación del triangulo exterior muestran dos grosores de líneas.

Me parece pretenciosa la apuesta y es inevitable hacer la comparación con la respetada casa de moda que utiliza las letras "A" y "X" para sus diseños juveniles. Me parece que está al borde de la demanda y la copia. El color rosado no parece ser el más adecuado, ya que no es lo suficientemente neutro para representar a las variedades blancas.

Brasil
En la búsqueda por una imagen de Brasil nos encontramos con el clásico debate: Wines of Brasil v.s Wines from Brasil. No fue mayor sorpresa encontrar los colores de la bandera; simplemente práctico al invitarnos a abrir un vino con su dibujo de un descorchador a mano alzada y un espiral como eje central.

Además, atrevido por la frase asociada "open your mind" o "abra e se abra". Si ya asociamos Brasil al fútbol, la Fórmula 1, el carnaval y las playas, claramente las expectativas frente a sus vinos son altísimas con ese slogan.

Pero volviendo al tema que nos convocan estas líneas, el diseño es simple, moderno, sugestivo y el slogan muy bien contextualizado en su traducción del portugués al inglés. Gran desafío a la calidad y consistencia.

Chile
El logo de Wines of Chile es ameno pero naif, integra el territorio nacional con el mapa vertical que le da dinamismo a la lectura. Los colores son modernos y también un eco de un mapa topográfico y climático, que a su vez hace eco de la diversidad de climas. Ahora claro, es un excelente apoyo para vinos de rangos de precios medios.

Falta desarrollar un concepto gráfico que apoye iniciativas de crecimiento en los precios de los vinos chilenos. Hace años que Chile intenta apostar a un aumento del precio de su caja promedio y ha intentado regular los envíos para evitar sobre stocks y la devaluación de mercancía. Hace falta proyectar una imagen más madura, que sea acorde con las proyecciones de crecimiento en el precio y con la expansión de los límites de los mismos.

Un ejemplo: no es lo mismo la tipografía de Swatch a la de Rolex, ambos relojes funcionan a la perfección pero usan gráficas distintas.

Uruguay
Wines of Uruguay ha intentado dar su mensaje con un dibujo a mano alzada que carece absolutamente de estructura; es un dibujo suelto y desarmado que no representa a sus vinos. Muy buena idea la de señalar con el sol la ubicación del país en el mapa.

Ahora bien, la copa podría establecer un eje mucho más potente al ser un dibujo formal y rígido, que pueda sostener el dibujo a mano alzada del país. La versión del logotipo con fondo azul es pesada y muy oscura, simplemente no funciona para vinos por ser monótona y aburrida. En otra versión tengo dudas y aprensiones respecto de utilizar la botella como filtro hacia la puesta de sol y con letra manuscrita el nombre de la organización.

Son colores e ideas de hace tres décadas y los vinos que se producen en el país son mucho mas jóvenes que eso. Podría funcionar para turismo, pero no para potenciar las exportaciones ni promocionar vinos. Ha sido mucho mejor logrado el logotipo creado para la variedad tannat; una elegante copa de sólida silueta muestra como contenido el mensaje.

El mundo de las imágenes no tiene límites para la exploración, pero hay conceptos claves para entregar el correcto mensaje. Hay consideraciones de composición, colores y formas que son básicas, basta dar una mirada a los clásicos para tener un sólido referente: me refiero íconos que convocan a los diseñadores internacionales como Da Vinci, Rembrandt, Rosetti, Goya, Mucha, Constable, Turner, Monet, Picasso, Dalí, Rauschenberg, Beuys, Klee, Miró, Warhol, Mondrian y tantos otros.

Basta dar un vistazo a la naturaleza y a los griegos con su sección áurea para entender la ausencia de alma y determinación en las gráficas revisadas.

Extiendo una invitación al sólido mundo de imágenes Europeo, de Medio Oriente y Asiático para entender la tarea que tenemos pendiente en la región.

Fuente: iProfesional.com

Horóscopo Etílico de Octubre


En este año 2011, a principios de cada mes, TuTrago.com te proporcionará tu horóscopo etílico para que estés prevenido para lo que te depara tu signo.

Libra: Velada romántica con botellita de vino y chocolates. Cuidado con los licores claros que causarán un ratón grave.

Aries: Pendiente con pasarte de tragos y engañar a tu pareja. Suelta el pasado que te pueden descubrir traiciones.

Tauro: T vas de rumba con tus panas y conoces a persona especial. Deja de ser tacaño y brinda unos tragos de vez en cuando.

Géminis: No mates el despecho con anís que el ratón será anormal. Suelta el celular cuando estés ebrio que después llamas a quien no debes.

Cáncer: Aléjate del tequila que luego terminas coqueteando con las parejas de tus panas. Embarazo te trae problemas a tu vida.

Leo: Solucionas problemas con tu pareja. Cuidado con estar grabando videos eróticos que al final todo se descubre.

Virgo: Mes de romance intenso. Embarazo oculto sale a la luz. Te vas de rumba para ahogar tus penas en el alcohol.

Escorpio: Te reencuentras con amor del pasado. Caes en la tentación y terminas cayéndote a curda en la playita.

Sagitario: No andes en la discoteca brindándole tragos a todos que luego quedas como un looser. Pendiente con shots de tequila.

Capricornio: Por andar borracho en una fiesta amaneces con quien no debes. Al día siguiente el ratón moral será grave.

Acuario: Reconciliación con tu pareja. Viaje esperado llega, no te vuelvas loco con los shots, disfruta de una buena champaña.

Piscis: Salidas nocturnas, el amor por fin llega a tu vida. Escápate con tu pareja en vez de caerte a curda con tus panas.

Por: TuTrago.com

Supermercados vs vinotecas: una guerra en la que pierden las bodegas


Cuando vas a la góndola y comprás un vino, lo pagás en efectivo o con tarjeta. Jamás se te ocurriría pedirle al cajero que te permita abonar tu botella con un cheque a 180 días, o que te haga un descuento porque estás bien vestido y así hacés que su negocio se luzca. Pero después de leer esta nota lo vas a pensar dos veces.

Las cosas están turbias en el negocio del vino argentino: desde que los supermercados comenzaron a vender vinos de alta gama en 2001, nada ha vuelto a ser lo mismo. Hasta ese momento las aguas estaban claras: de un lado estaba el gran volumen, la venta clásica del supermercado, de vinos cotidianos, de bajo precio. En la vereda de enfrente, las vinotecas se especializaban en ofrecer rarezas y etiquetas premium, de mayor precio. Hoy esa diferencia ha desaparecido y cambiaron las reglas del juego. Los supermercados sofisticaron su oferta de vino y, como consecuencia, estalló una guerra por la rentabilidad de los canales y por incrementar las ventas: una guerra comercial en la que, al final, las bodegas pagan los platos rotos.

Los consumidores por ahora podemos gozar del veranito generado por esta situación, aprovechando descuentos fabulosos, como el 6x4 o el 4x3. Pero la realidad del negocio es muy distinta: esos beneficios los terminan absorbiendo las bodegas, que se ven obligadas a achicar su margen, a desinvertir o a modificar la calidad de los productos, a fuerza de presiones que van en ascenso, según denuncian en el sector.

LOS SUPER, AL ATAQUE
La situación está llegando a niveles insospechados. Es que la abundancia de bodegas ha hecho que negociar con ellas se haya puesto de moda. “Las exigencias comienzan a ser francamente desmedidas”, apunta el gerente nacional de ventas de una prestigiosa bodega familiar.

Pongamos por caso un supermercado como Coto. El vendedor de la bodega entra a una oficina en la que lo esperan con una silla rota, que lo deja por debajo del nivel del escritorio. Durante la negociación del acuerdo anual –es decir, cuando se decide cuánto le van a comprar- las cosas se ponen duras y el supermercadista muestra los folletos de los supermercados chinos. “Queremos comprar a este precio”, le dice, como si no supiera que los orientales pagan en cash, al día y manejan sus márgenes similares a los de un almacén.

“Es posible, según cuánto me compres”, responde el vendedor.

El comprador vuelve a exigir: “Además, viendo las ventas de los últimos dos años, en 2010 rindieron un 5% menos, así que este año nos tienen que bonificar también esa parte. Tus vinos ya no son tan buen negocio”, alecciona el negociador de la cadena, mientras mira desde arriba al representante de la bodega, sumergido en la silla defectuosa.

“Hay que vender”, es el lema, y finalmente llegan a un acuerdo desventajoso para la bodega, pero necesario. La bodega concede sobre sus precios de lista un 35% de descuento en el acuerdo anual, más un 1 % por devoluciones, más un monto elevado de inversión en la góndola, más bonificación por apertura de nuevos locales, que puede ascender a 10.000 pesos por boca, más lo que pueda salir por acuerdos mensuales como promociones o exposiciones alternativas. Ah, y a pagar a en 120 días. ¿Qué tul?

Desde la perspectiva del vendedor, es un negocio ajustado. Y como se va contento, en la puerta lo retienen. Le dicen que en Compras aún quieren arreglar algo. Vuelve a la oficina y el comprador cierra la puerta y dispara: “¿Cómo te vas contento de acá? Sos un desubicado. Ahora mi jefe piensa que me cagaste. Andate con cara de culo, por favor”. Fin del cuento.

Coto no es la única cadena dura para negociar. Carrefour utiliza técnicas similares, pero además, tiene poder real de venta. Lo mismo que Jumbo. Y no son precisamente bebés de pecho a la hora de discutir un acuerdo.

Si uno fuera bodeguero se preguntaría dónde queda la dignidad en este plan. Pero no hay margen para preguntas: “Con 150 bodegas haciendo cola, el espacio que no ocupás vos, lo ocupa la competencia y además, perdés la venta,” dice el gerente de marketing de una importante bodega proveedora de supermercados.

VINOTECAS, UN MAL NECESARIO
Los locales de Winery son una delicia, Ligier no se queda atrás, mientras que Tonel Privado está en casi todos los shoppings y eso lo hace codiciable. Sin embargo, a la hora de negociar con las bodegas, el mundo angelical de los colores pastel y la madera a la vista se desvanece.

De partida, para estar “adentro” de esa linda vidriera hay que pagar peaje. El monto varía según la escala de la bodega, pero en promedio pueden exigir la bonificación de cinco cajas por etiqueta de vino a incorporar, por boca de venta. Es decir que si son 15 sucursales, y se incorporan tres líneas de vino de unas cinco etiquetas cada una, hay que regalarle a la vinoteca 225 cajas.

Y recién ahora, podemos empezar a ver otros temas. ¿Cuáles? Antes que nada, el precio de venta y el margen para la vinoteca. Igual que los supermercados, algunas aspiran a tener hasta el 100% de margen sobre el precio de venta de la bodega, aunque un valor “razonable” ronda el 65% de lo que pagará el consumidor. Eso, sin contar que hasta acá lo único que se ha conseguido es meter el vino en una estantería perdida dentro del local. Falta invertir en vidrieras –unos $10.000 por local-, más $5.000 por figurar en el catálogo impreso con una nota y $700 por cada etiqueta que aparezca publicada.

Hecho el acuerdo, no es infrecuente que los propietarios de la vinoteca tomen el teléfono cada tanto y llamen a las bodegas para decirles “tu vino no rota” (léase: no vende lo que esperábamos). Y podrían seguir con un: “Te vamos a devolver la mercadería”.

Una nueva modalidad de las vinotecas es hacer pagar a las bodegas las comisiones de sus empleados. Sí, le cargan a la cuenta de las bodegas la propina de los vendedores. “No es una joda. Hasta te mandan una planilla de Excel por correo electrónico”, asegura –indignado- el gerente de marketing de una flamante distribuidora.

Todo este esfuerzo y todavía falta cobrar. Es conocido el caso de una champagnera que entregó mercadería por casi un millón de pesos en diciembre pasado y que, luego de varios reclamos, recibió un cheque de pago diferido para cobrar recién a los 180 días. “Eso no sería grave -se queja el director de una distribuidora con cobertura nacional- si se pudieran cambiar los cheques. Pero los cheques de las cadenas de vinotecas más importantes ya no te los cambian ni en las cuevas del microcentro. Tienen miedo de no poder cobrarlos jamás”, acusa.

En la batalla contra los supermercados, para no perder terreno, las cadenas de vinotecas se ven obligadas a abrir más y más sucursales y eso las obliga a generar cuestionables estrategias para financiar su expansión a costa de las bodegas. No es raro, entonces, que acumulen cuantiosas deudas con sus proveedores para luego solicitar quitas sustanciosas bajo amenaza de no cumplir con los compromisos asumidos previamente. Esto explica la ausencia de ciertas etiquetas de renombre en determinadas cadenas. Son las que no aceptan estas deslealtades y optan por perder puntos de ventas antes que bajarse los pantalones.

Tantas prerrogativas debieran suponer un negocio brillante para las bodegas. Sin embargo, las vinotecas suponen una venta relativamente chica. Para una boutique, ronda el 50% del total, pero para una bodega grande, el porcentaje no supera el veinte. ¿Entonces por qué aceptan jugar esto juego? Porque las vinotecas contribuyen a formar una imagen que repercute luego en las ventas del supermercado. O al menos eso argumentan las bodegas. “Son un mal necesario”, apuntan.

TODOS GANAN, MENOS EL PRODUCTOR
“En el negocio del vino, el que menos gana es el que lo hace”, ejemplifica el gerente general de una reconocida compañía de capitales foráneos. “Plantás la vid, la cultivás, construís la bodega, pagás los tanques, y producís los vinos. ¿Quién gana más plata? El retailer. Mientras que mi margen por botella es en promedio el 12%, el de ellos es del 65 por ciento”, se queja.

El negocio del vino está muy raro. Entre descuentos a supermercados, inversiones en la góndola de vinotecas y revoleos en los mercados chinos –muchas veces ejecutado por vinotecas o distribuidores necesitados de efectivo-, daría la sensación de que vender vino se trata más de una bicicleta financiera que de un lindo negocio de bebidas nobles.

Se vive una situación de guerra con final incierto. Algunas estrategias de supervivencia ya están en marcha: las bodegas abren su porfolio con marcas para cada canal, y así pueden garantizarle el margen a cada uno, sin hacer ruido. Pero vuelve a ser una inversión del productor.

Con todo, el escenario inmediato es que los supermercados construyen cavas cada vez más sofisticadas y agregan puntos de ventas, mientras que las vinotecas comienzan a correrse hacia la distribución minorista. Hay mucho ruido en el ambiente y mucha gente enojada. Y en medio de este fuego cruzado, al menos por ahora, lo único que parece claro es que en esta guerra las únicas que pierden son las bodegas.

Los 10 whiskies más caros del mundo


¿Cuáles son las etiquetas más codiciadas en el mundo? Este es el top ten de whiskies más caros del planeta.

¿Pagarías 160.000 dólares por una botella de whisky? Algunas personas están dispuestas a sacar de su billetera eso y mucho más. Al menos eso es lo que creen en ciertas tiendas, donde esta noble bebida cotiza en alza. ¿Cuáles son las etiquetas más codiciadas en el mundo? Según el sitio Soho, este es el top ten de whiskies más caros del mundo.

1. The Macallan Cire Perdue de Lalique
Beber el whisky más exlusivo tiene su precio. Existe una única botella en el mundo de 1,5 litros, de 64 años, diseñada por la prestigiosa cristalería Lalique, para conmemorar los 150 años de nacimiento de su fundador. ¿Cuánto cuesta? La friolera de 460.000 dólares.

2. Dalmore 64 Trinitas
Como lo sugiere el Trinitas en su nombre, solo se crearon tres botellas de este whisky y su contenido es tan fino que algunas de sus destilaciones fueron maduradas por más de 140 años. Precio: 160.100 dólares.

3. Pure Pot Still Whisky 25 años
Aparte de su precio, lo más impresionante de este whisky no es su edad, de 25 años, sino que fue una de las últimas botellas producidas por la destilería irlandesa Nun’s Island, que cerró sus puertas en 1913. Precio: 143.000 dólares.

4. The Macallan 1926
De Speyside, la notella fue vendida a la casa de subastas Christie's en Nueva York, en 2007, a 75.000 dólares, conviertiendose en una de las botellas más caras jamás vendidas.

5. W & J Mutter’s Bowmore (1850)
Desde 1850, cuando William Mutter vendió su participación en la destilería que produjo este whisky, la botella pasó de generación en generación dentro de su familia. Hasta el día de hoy, que cotiza 60.135 dólares.

6. The Dalmore 62
Este single malt escocés fue una de las 12 únicas botellas producidas por la destilería Dalmore en 1943. Fue vendida en una subasta a un comprador anónimo a 58.000 dólares. Cuenta la leyenda que esta persona ha sido la única, junto a cinco de sus amigos, en probar este destilado.

7. Dalmore Oculus
Cuesta 46.600 dólares. ¿A qué debe su precio? Solo existe una botella de cristal de Baccarat que contiene este whisky, hecho con maltas maduradas desde 1868.

8. Glenavon Special Liqueur Whisky
Uno de los whiskies más singulares, por su hoistoria. No se conoce su edad exacta, porque la destilería Glenavon dejó de funcionar en 1850. Se estima, sin embargo, que fue embotellado hace más de 150 años. Precio: 28.900 dólares.

9. Glenfiddich Rare Collection 1937
Esta botella de 750 ml es la única que existe de este destilado, fue embotellada exclusivamente para cumplir con las normas de importación de los Estados Unidos, a comienzos del siglo pasado. Precio: 20.000 dólares.

10. Dalmore Selene
Este Dalmore tiene 58 años de edad y fue extraído de barriles de 1781 y 1782. Solo existen 30 botellas de este whisky en el mundo. Cuesta 18.750 dólares.

F:planetajoy

La cepa estrella de la Argentina tendrá su propia ruta in


Desde AndesWines anunciaron que este circuito se unirá a las rutas del Tannat de Uruguay, la del Carmenere de Chile y la del Espumante de Brasil


Pensando en los amantes del vino y turistas interesados en conocer sobre la cepa emblemática de Argentina, la empresa de marketing de vinos de Andes Wines comenzó a estructurar la Ruta del Malbec, circuito enoturístico que luego se unirá a la Ruta del Vino Latinoamericana que está integrando la Ruta del Tannat de Uruguay, la Ruta del Espumante Brasileño y la Ruta del Carmenere en Chile.

"La Ruta del Malbec de Argentina" será un tour exclusivo a la medida del visitante o "Tailor Made Wine Trips de Andes Wines" que recorrerá un selecto grupo de bodegas productoras de Malbec, además de incluir degustaciones en Mendoza para aquellos visitantes que se quedan en la ciudad para conocer a esta cepa de una forma diferente.

La gran fortaleza de "La Ruta del Malbec de Argentina" radica en que será difundida a nivel internacional entre los principales operadores y agencias de turismo que manejan el destino Sudamérica, más de 750 Periodistas, Columnistas, Wine Writers y editores de revistas y medios especializados en vinos en más de 15 países.

A su vez, se realizará una difusión focalizada entre más de 95.000 contactos del negocio del vino como Master of Wine, Wine Bloggers, Lideres de opinión, importadores, distribuidores y retailers del vino en países como Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Francia, Irlanda, Italia, España, Singapur, Japón, China, Korea, Alemania, Colombia, Venezuela, Australia, Nueva Zelandia y Brasil.

"Con esta estrategia de largo aliento se pretende incluir a Argentina en los círculos del vino mundial, además de posicionar al país como un destino eno-turístico de nivel global que será el comienzo para luego integrarla a la Ruta del Vino Latinoamericana", señaló Pamela Villablanca, International Director de Andes Wines.

A través de los nexos de Andes Wines en rubro turístico global, se pretende apoyar esta estrategia mediante el manejo de redes sociales y bases de datos locales de más de 15 países, y de esa forma acelerar el proceso de posicionamiento.

F: Iprofesional

Conmemoran el 11 de Septiembre con el lanzamiento de dos vinos |


Una productora de vinos en la localidad de Long Island en Nueva York lanzó dos vinos para conmemorar el décimo aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas y levantar fondos para el memorial con el que se recordará a los que murieron en los atentados terroristas de 2001.

Las botellas del Merlot, fermentado en barriles, y del Chardonnay, con sabor a manzana verde, se venderán bajo el nombre de “9/11 Memorial”, y costarán 19.11 dólares si se compra directamente a la bodega, señaló en su página web.

Entre 1.15 y 1.91 dólares de la venta de cada botella serán donados para apoyar el memorial.
Incluso, las Bodegas de la Familia Lieb en North Fork, Long Island han producido otro vino, el September Mission Merlot, que será vendido por solo diez dólares la botella de cuya venta se donarán 91 centavos para el mismo propósito.

Es la tercera ocasión en que las bodegas neoyorquinas producen un vino en torno al 11-S. Desde 2004 están produciendo vinos para apoyar diversas causas.

Fuente: lapatilla.com

Concha y Toro fue clasificada como la marca de vino más admirada del mundo


Concha y Toro clasificó en el primer lugar del top ten de las “Marcas de Vinos Más Admiradas del Mundo”, de acuerdo con la publicación del pasado mes de agosto de la reconocida revista inglesa Drinks International.

Para la elaboración del ranking, el grupo editorial nominó a 50 vinos que luego fueron sometidos a votación por 60 jueces. Este jurado estuvo conformado por maestros del vino, asesores, críticos, enólogos, distribuidores, compradores, analistas, educadores y especialistas en la materia.

Para la selección de los “World’s Most Admired Wine Brands” (marcas de vinos más admiradas del mundo), el jurado tomó en cuenta los siguientes criterios: mejor calidad del vino, identificación del vino con la región o país de origen, satisfacción del vino de las necesidades y gustos de su público objetivo, empaque, comercialización y fuerte atractivo del vino para un amplio grupo demográfico.

Entre los jueces participaron Justin Howard-Sneyd MW, director mundial de Direct Wines; Dan Jago, director de la categoría de cervezas, vinos y licores en Tesco; Charles Metcalfe, autor, juez y vocero de la competencia mundial de vinos; Stephen Rannekliev, analista de Rabobank; Neil Barker, ex director comercial del Foster's Group para el Reino Unido e Irlanda.

De esta manera, Concha y Toro demostró —una vez más— que es la viña favorita a nivel global, superando —incluso— a otras reconocidas marcas como lo son Torres, Vega Sicilia, Antinori, Penfolds y Jacob’s Creek, entre otros vinos.

“Esta distinción nos llena de orgullo porque toca nuestra principal misión, que es producir vinos de calidad que reflejen su origen. En esta orientación hemos trabajado por años y esto refleja el compromiso de toda nuestra empresa”, sostuvo el gerente general de Concha y Toro, Eduardo Guilisasti.

Fuente: TuTrago.com