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¿Se puede hacer vino con cualquier tipo de uva?


¿Se puede hacer vino con cualquier tipo de uva?

La pregunta sobre esta cuestión y por ello es que decidimos hoy ahondar un poco más en el tema de los tipos de uvas en la elaboración del vino e intentar contestar la pregunta: ¿se puede hacer vino con cualquier tipo de uva?


Toda uva puede servir para hacer vino

La respuesta es afirmativa, si se puede hacer vino con cualquier tipo de uva. Incluso puede hacerse alcohol básicamente a partir de cualquier fruta que contenga azúcar, mediante su fermentación. Particularmente la uva es la fruta más escogida para preparar fermentados, ya que no necesita de la adición de azúcar, enzimas o nutrientes para su fermentación.



La gran mayoría de vinos en el mundo entero son elaborados a partir de la especie de uva conocida como Vitis Vinifera y aproximadamente más de 4000 variedades distintas de vinos son elaboradas a partir de ella. Las manzanas, peras, cerezas, moras y ciruelas, son también las más utilizadas para la elaboración de vinos y sidras en varias partes del mundo.



La graduación de alcohol en los vinos hechos de fruta suele ser de 12%, mientras que cuando son equipados con aguardiente su contenido llega al 20%.



El vino con prudencia, puede convertirse en un buen compañero y de hecho lo ha sido durante miles de años para la humanidad, los expertos afirman que el vino es elaborado por la humanidad desde aproximadamente el año 6000 a.c. por diversas culturas.






Tipos de uvas más utilizados

La elaboración del vino a partir de uvas es la más popular y precisamente a partir de la Vitis Vinifera nacen los vinos también más populares del mundo.



Estos son algunos ejemplos de los tipos de uvas más utilizados:


Chardonnay

Chardonnay es un tipo de uva blanca, el vino elaborado a partir de ella es añejado en barriles de roble. Tiene su origen en Borgoña y otras provincias de Francia siendo hoy, uno de los vinos más famosos del mundo.


Merlot

Pertenece a una variedad de uva llamada Cabernet Sauvignon la cual es mezclada con cabernet en la elaboración del vino para mejorar su sabor, es delicado y seco.


Pinotage

El Pinotage es una uva roja con orígenes en Sudáfrica, es una mezcla entre las especies Pinot Noir y Cinsault, de allí su nombre. Los vinos de Pinotage se caracterizan por tener un claro sabor a fruta en sus ejemplares.


Sangiovese

Es uno de los tipos de uva más significativos de Italia, tiene sus orígenes en la zona norte de Toscana, en las tierras de Chianti y Brunello di Montalcino entre otras. Los vinos elaborados de Sangiovese tienen una textura suave y picante que los caracterizan en el mundo entero, además tiene un buen nivel de acidez.


Syrah

Este tipo de uva es conocido en Francia como Syrah y en Australia como Shiraz, es una variedad de uva roja y con ella se elaboran vinos monovarietales. Sus características son definidas por el clima en el que se desarrollan, de tal manera podemos encontrar vinos dulces y maduros en climas cálidos y otros más picantes en zonas frías.


Fuente: ElGranCatador

Vinos cordobeses: acento y aroma a peperina


Vinos cordobeses: acento y aroma a peperina

En un territorio que parecía exclusivo del fernet, se instalan bodegas y las que ya estaban, crecen. Estos son los vinos que están disputando el lugar de mejor aliado del cuarteto.


De a poco, y al igual que otras regiones argentinas como la Patagonia o la Provincia de Buenos Aires, Córdoba escribe su historia del vino. En un territorio que parecía exclusivo del fernet están creciendo proyectos vinícolas y, si bien algunos tienen años (a veces, cientos), siempre distaron de la experiencia y calidad de las regiones más reconocidas como Mendoza, San Juan o Salta.

La principal región vitivinícola en Córdoba se encuentra al norte, en los alrededores de Colonia Caroya, una zona más conocida hasta ahora por sus increíbles salamines. Allí nació el vino cordobés, y todo tiene su lógica: en la época de la colonia había una estancia jesuítica y los misioneros precisaban vino para sus misas.

Tradicionalmente se produce en la zona la uva chinche o frambuá (esas que tenían las abuelas en sus patios), en sus variedades tinta y dulce, pero desde hace unos años que las bodegas van en busca de una mayor calidad para lo cual han plantado Malbec y Cabernet Sauvignon, entre otras. A su vez, el gobierno provincial está contribuyendo al desarrollo de la industria incentivando a los turistas a que conozcan las bodegas como complemento del tradicional atractivo de ríos y sierras.

Los dos principales exponentes de la cultura cuartetera de la provincia lo han mencionado: el fallecido “Potro” Rodrigo afirmó ser amante del vino, mientras que La “Mona” Jiménez, a los gritos, no para de preguntarse: ¿quién se lo ha tomado? Así que si tu plan veraniego era partir para Córdoba, apuntate estos nuevos recorridos.

Bodega Nanini
Es una de las centenarias, ubicada en Colonia Caroya, lugar donde se encuentran la mayoría de los viñedos y bodegas de la provincia. Produce 13 vinos que van desde el de mesa a los varietales, más un mistela y algunas grapas. En las visitas guiadas a la bodega, además de degustar, se puede recorrer el Museo que alberga cien años de historia.

Finca Atos
Autodenominada como bodega de altura por estar a 1200 metros sobre el nivel del mar, esta bodega de Atos Pampa, en el Valle de Calamuchita (sobre la ruta que lleva a La Cumbrecita) se identifica con un zorro, especie que habita la región. Con sus líneas Clásica y Reserva, y esperando que llegue la de guarda, se despega de la tradicional uva Isabella que predominaba en la provincia. Para esto, se asesoraron con expertos del INTA de Luján de Cuyo (Mendoza) y trajeron vides de Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Sauvignon Blanc.

Bodega Vittorio Papalini
Además de un puñado de variedades tintas como Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot, Esteban Papalini creó un rosado con un corte de uvas Frambuá y Sauvignon Blanc. Lo vas a identificar porque en su etiqueta tiene un colorido burrito Beatle o camioneta VW Hippie.

Bodega y Viñedos Las Cañitas
Queda muy cerca de La Cumbrecita. Bodega y estancia, combina turismo y enología, ya que tiene alojamiento y restaurante en medio de un paisaje increíble. ¿Su vinos? Malbec “Juan Cruz Navarro Torres”, Malbec Rosé “Arabella”, un Cabernet Sauvignon y un espumoso Extra Brut llamado “Familia Navarro Torres”.

Bodegas y Viñedos San Javier
En Traslasierra, por la zona de San Javier, se encuentra esta pequeña pero moderna bodega de Nicolás Jascalevich, que elabora un rosado de Malbec, un blend Malbec-Cabernet Sauvignon joven y un Reserva Malbec con 12 meses de barrica bajo los métodos orgánicos y biodinámicos.

Familia Amorelli
Por la localidad de Los Molles, en Traslasierra, y a la vista del Cerro Champaquí (el más alto de la provincia con 3000 metros), esta familia con tradición de vinos, originaria de Sicilia, plantó en 2004 las variedades Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot para darle forma a su línea de blends. Mientras tanto, esperan a que llegue el 2014, cuando saldrán a la venta las variedades italianas Barbera, Nebbiolo y Freissa que plantaron el año pasado.

Bodega Jairala Oller

Para terminar, en la localidad de Ischilín, por donde pasaba el viejo Camino Real al Alto Perú, se encuentra esta bodega que desde 1998 produce vinos Merlot y Chardonnay que llevan su mismo nombre.


Fuente: http://www.planetajoy.com

Torrontés, el blanco que se impone


Torrontés, el blanco que se impone

Argentino por definición, el Torrontés produce vinos que seducen por su fragancia y su personalidad. Las modas le quitaron protagonismo, aunque todo indica que ahora es el momento para devolverle la gloria.


Hace algo más de una década y media existía una simple prueba que el que suscribe realizaba cada vez que comía en un restaurante: observar y contar la cantidad de mesas en las que se bebía vino Torrontés. Los resultados solían ser aplastantes, frecuentemente cercanos al 80 o 90% del total. Hoy, aquella prueba adquiere un considerable valor estadístico al hacer una comparación con las costumbres actuales en materia de consumo.
Los años pasaron y el Torrontés fue perdiendo vigencia. Ya no se lo veía en restaurantes y góndolas con la misma profusión. El periodismo especializado no se ocupaba tanto de él o directamente lo ignoraba. Dejó de ser motivo de nuevos lanzamientos por parte de las bodegas. Los premios otrora constantes pasaron a ser esporádicos. ¿Qué le ocurrió a esta variedad y a sus vinos, que hasta no hace mucho nos enorgullecían y prometían tanto? La respuesta a esta pregunta puede hallarse en la conjunción de múltiples factores. Por un lado, la inclinación de la balanza del consumo hacia los vinos tintos, fenómeno muy marcado durante la década pasada y particularmente fuerte entre los vinos de calidad. Por otro, el desarrollo de numerosos varietales blancos que hasta entonces tenían una incidencia muy baja en el mercado. Siguiendo esta corriente, la mayoría de las bodegas optó por el camino más sencillo (algo lógico y no necesariamente criticable), privilegiando la elaboración de vinos comercialmente exitosos en el primer mundo, como el Chardonnay, el Sauvignon Blanc y el Viognier.
Pero el pasado siempre vuelve, y el caso del Torrontés no es una excepción. Durante el último bienio empezó a resurgir como un auténtico emblema nacional en materia de vinos blancos. No por nada los extranjeros, tanto aficionados como expertos, se quedan fascinados cuando lo prueban. Al decir de ellos, su sabor les produce la extraña sensación de estar tomando algo familiar, pero a la vez distinto a todo lo conocido. En efecto, cuando está bien hecho, el Torrontés es una verdadera maravilla enológica mundial, ya que ofrece características únicas. Mientras su aroma recuerda a un ramillete de flores y algunas frutas, el sorbo obligado a continuación produce una seudosensación de dulzura, dado que es uno de los pocos vinos que sabe a uvas frescas, casi como si uno estuviera tomando un zumo recién exprimido de los racimos. Esta curiosa impresión dulce (aunque el vino sea seco), fresca y agradable, es quizás la mejor carta de presentación del blanco argentino por excelencia.
Como si esta multiplicidad de potencia aromática, sabor voluptuoso y frescura jugosa no fuera suficiente, nuestro héroe tiene también una muy buena predisposición a combinarse con las comidas de manera sumamente versátil. Es bien conocida su simbiosis con los platos típicos del NOA: el huascha locro, las empanadas salteñas y los tamales, sin olvidar otros guisados vigorosos y picantes bastante frecuentes en todo el territorio patrio.
Para los que gustan de las gastronomías foráneas, el Torrontés es un excelente amigo de las comidas orientales, especialmente la china, la thai y la hindú. No menos acertado es el acuerdo con los platos mexicanos, tan difíciles de casar con los vinos en general debido a la presencia de picantes fuertes. Hace muy poco tiempo, un conocedor centroamericano me aseguró que el Torrontés es el vino más indicado para acompañar toda una típica parrillada argentina, incluyendo achuras, chorizos y morcillas, y realmente debo decir que no se equivoca.
Por todo eso y mucho más, tal vez sea éste el momento de darle el apoyo decisivo a este noble blanco desde todos los sectores vinculados a la industria vitivinícola nacional. Un apoyo que, sin dudas, sabrá retribuir con creces.


Fuente: http://www.elconocedor.com

Malbec: el secreto de mi éxito


Malbec: el secreto de mi éxito

Son muchas las razones por las que tiene un gran suceso en el país y en el extranjero, que exceden el hecho de que sea un vino seductor, amable al primer trago y con una excelente relación precio-calidad en todos los segmentos.



Estas son algunas de las razones por las cuales el Malbec es la variedad que más se bebe en nuestro país y la que más se exporta. Los verdaderos secretos de su éxito.

Variedad tinta más implantada en el país
En el mundo existen actualmente más de 35 mil hectáreas de viñedos de Malbec. La Argentina cuenta con el 80%, Francia con el 11% y el resto se encuentra apenas presente en Chile (1.000 hectáreas) y en viñedos pequeños de Italia, España, Perú, Uruguay, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Estados Unidos.
Según el último informe de superficie cultivada en 2009 en todo el territorio de nuestro país, realizado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, el Malbec es el cepaje con mayor cantidad de hectáreas implantadas (28.532) y mostró un aumento del 74,54% con relación al año 2000 y del 6,02% con respecto al 2008.
Su preponderancia en todos los terruños patrios hace que la oferta de ejemplares sea mucho más amplia que la de otras variedades.

De estirpe noble
En 1852 un ingeniero agrónomo francés llamado Michel Aimé Pouget fue contratado por encargo del presidente Domingo Faustino Sarmiento al gobernador de Mendoza, Pedro Pascual Segura, para trabajar en la vitivinicultura nacional. La idea era que Pouget implantara en distintas fincas cuyanas los cepajes nobles más difundidos en ese entonces en Burdeos, entre los cuales estaba el Malbec (más del 40% de los viñedos).
Casi en paralelo, el emperador Napoleón III ordenaba a los productores del Medoc bordelés catalogar sus vinos para que los visitantes a la Exposición Universal de París supieran cuáles eran los más notables. Así nacía la famosa clasificación de 1855 que distingue a los Grands Crus Classés del resto. Actualmente, aquellos vinos siguen siendo considerados entre los mejores exponentes del mundo ya que dicha clasificación sólo ha sufrido una modificación en 1973 cuando el Château Mouton Rothschild pasó de segundo a primer Grand Cru.
En 1863 aparece la filoxera en Europa y con ella, el fin del Malbec en Burdeos porque una vez erradicada la plaga muchas décadas después –tras haber devastado gran parte de los viñedos–, nunca más se volvió a replantar, lo que dio inicio al reinado del Cabernet Sauvignon. Sin embargo, nadie puede negar que el Malbec fuera parte de esos ejemplares prestigiosos y que todos los vinos de corte de aquellos grandes châteaux (Laffitte, Mouton Rothschild, Margaux y Latour) lo utilizaron no sólo para reforzar el color, sino también por sus taninos redondos y ese particular sabor a ciruelas que lo caracteriza.
A la Argentina llegó en su mejor momento y con título nobiliario; desde siempre fue parte de la nobleza sólo que recién hoy vuelve a ser candidato al trono.

Seductor a la primera copa
Los principales atributos del Malbec residen en su dulzor, tanto en aromas como en boca. Es un vino muy directo, sin vueltas. Sus sabores intensos son amables y tienen siempre reminiscencias a fruta roja fresca. Un tinto de acidez firme y taninos dulces, nunca agresivos. No hay paladar que se le resista porque todos los elementos que un vino puede tener están en equilibrio y con buena expresión. Quizás por eso sean más valorados los Malbec easy drink o entry label que los de alta gama. Sin embargo, su historia en la Argentina recién se comienza a escribir.

Crisis mundial, la gran oportunidad
El consumidor global afectado por la crisis económica de los últimos años buscó etiquetas de otros orígenes y variedades para encontrar sabor, calidad y precio. La Argentina, que fue el último país del Nuevo Mundo en exportar, capitalizó esa oportunidad con sus vinos con el Malbec a la cabeza. Su extraordinaria relación calidad-precio y lo agradable que es desde lo sensorial le permitieron penetrar en un segmento de mercado muy interesante dado el valor que representa para el consumidor. En Estados Unidos, por ejemplo, es imbatible en el rango de precios entre US$ 9,99 y US$ 14,99 en vinotecas, entre US$ 30 y US$ 49 en cartas de restaurantes y entre US$ 8 y US$ 13 por copa.

Candidata al trono
Tiene todas las condiciones para estar dentro de la elite mundial de cepajes junto al Cabernet Sauvignon, el Chardonnay y el Syrah: excelente adaptabilidad a diferentes tipos de suelos y terruños, referentes de gran calidad en todos los niveles de precio y una versatilidad tal que se pueden elaborar distintos estilos y tipos de vinos. Sólo le falta expandir sus fronteras y comenzar a estar presente en todas las regiones productoras del planeta.
Un detalle no menor que podría permitir llevar a cabo este propósito con mayor foco es que en 2013, después de más de una década de investigación y desarrollo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Mendoza, en los viveros comerciales estarán los primeros clones de Malbec 100% argentino, lo que significa que su genética y sus circunstancias (el soporte de conocimiento y los parámetros del clima y el suelo) estarán adaptados a su lugar de origen.

Plasticidad para expresarse
El Malbec se cultiva en todos los oasis vitivinícolas argentinos a lo largo del cordón de la cordillera de los Andes. En el noroeste –entre los 1.750 y más allá de los 2.300 metros sobre el nivel del mar–; más al sur, en La Rioja y en los valles de Tulum, Ullum, Zonda y El Pedernal de San Juan; en Mendoza, en especial en Maipú, Luján de Cuyo, San Rafael y el Valle de Uco; y en la Patagonia, en el Alto Valle del Río Negro.
Aunque los vinos tienen cierta tipicidad varietal común (buen color, fruta, concentración y taninos amables), la zona de cultivo y sus condiciones climáticas y topográficas determinan algunos aspectos que hacen que se distingan entre sí; son señales de una identidad que poco a poco los enólogos van descubriendo. Cada uno de estos descriptores no constituye un dogma para conocer su procedencia, sino más bien son caminos que conducen a las características que brinda en cada terruño específico.

Orgullo nacional
Tener un vino que es admirado en todo el mundo es motivo suficiente para sentir orgullo, porque si nuestros ejemplares son el producto exportado con más valor agregado y, por ende, el que mejor nos hace quedar fronteras afuera, el Malbec va mucho más allá por varias razones. La principal es que ha demostrado que lo suyo no es sólo una cuestión de originalidad, sino que sus atributos como varietal son comparables a los de los tintos más nobles. Y, como si fuera poco, si pensamos en todas aquellas variedades a las que los productores del Nuevo Mundo deben aferrarse como valor diferencial para abrir puertas de mercados, el Malbec se despega del pelotón del Carménère (Chile), el Tannat (Uruguay), el Zinfandel (Estados Unidos), el Pinotage (Sudáfrica)… Además, su éxito internacional recién empieza.

Diversidad de propuestas

Es un cepaje versátil con el cual se elaboran vinos jóvenes, rosados, espumantes, dulces, encabezados, ejemplares aptos para prolongadas guardas y hasta destilados (grappa). Pero además, se destaca por ser un tinto tan dócil y agradable que ya sus exponentes más económicos pueden ser disfrutados. Se lleva bien con la madera y, más allá de nuestro clima soleado, difícilmente resulta cálido. Es decir que suele dar ejemplares muy fáciles de beber, con todo lo bueno que esto implica. Y por más que los enólogos estén explorando los límites de su complejidad y potencial de guarda, queda claro que su mejor faceta está en los vinos jóvenes y generosos en fruta, de taninos dóciles y paladar directo.


F: http://www.elconocedor.com

El largo camino al Cabernet


Les voy a contar el inconveniente que tengo como tomador de vino, que al charlarlo con mucha gente noto que somos varios los que tenemos el mismo problemita: la pareja que no toma vino. Esto no sólo nos priva de compartir una copa de vino con nuestra/o acompañante, sino que nos obliga a bajarnos enterita la botella descorchada. En cambio, si tomaran con nosotros evitaríamos el famoso “te la tenés que tomar toda”, entonces… ¿cómo hacer para impulsar, en mi caso, a mi mujer a que empiece a tomar vino? (la foto es de ecosdemiciudad).

Como de entrada no puedo hacerla tomar de golpe un Cabernet Sauvignon o un Malbec, opté por comenzar con los blancos y entre ellos seducirla con los dulces, pero bien dulces. Así que aproveché para arrancar con un Las Perdices Viognier Tardío 2008 que me regalaron Julio Tello y Ana Paixao, de Diálogo & Medios, en la Feria de Vinos de Autor.

Para asegurarme el éxito, compré un buen queso azul que, además de gustarle mucho, armoniza perfecto con este tipo de vino. Velada preparada y a descorchar el vino.

La primera impresión fue ampliamente satisfactoria, ya que no sólo repitió una copa sino que también reconoció aromas a damasco y miel. Le adjudico este reconocimiento a que ella es amante de la cocina y está acostumbrada a estos aromas mucho más que yo. El punto negativo de estos vinos es el envase pituco, porque en su mayoría vienen de 500 ml, o sea … se acaba rápido.

Después de este paso, para no apurarme y mancarme en el camino, seguiré por otro Tardío pero más complejo, para después pasar por algún Torrontés y seguir introduciendo a mi mujer en este fantástico mundo.

Para terminar, me quedan algunas preguntas en el tintero:

1. ¿Sus parejas comparten el vino con ustedes?

2. Si es así, ¿se ponen de acuerdo con la cepa?

3. O si la convencieron de tomar vino…. ¿Cómo lo lograron?

F:abcdelvino

La Bonarda, una cepa italiana en la Argentina


La Bonarda es una cepa de origen italiano que llegó a la Argentina, al igual que otras tantas cosas, con los inmigrantes.

El paso del tiempo la transformó en la variedad más extendida del país.Su alta productividad y capacidad de realzar los vinos de corte, llevó a que se sumara a la lista de vinos locales. Hace una excelente dupla con Malbec o Sirah.

Al principio esta cepa, que sea adaptó muy bien al clima cuyano, fue utilizada en vinos simples de calidad regular, hace unos años un grupo de enólogos decidió reivindicarla a través de rendimientos controlados con el fin de obtener una calidad superior.

Y cumplieron con su objetivo logrado producir vinos de color violáceo profundo, con aromas frutados y florales, frescos en el paladar, con taninos dulces y final dócil, y lo mejor es que tienen una buena relación precio-calidad lo que ha logrado su reconocimiento local e internacional.

Gracias a la revalorización de esta cepa ahora es posible encontrar botellas Premium de vinos elaborados con Bonarda, que demuestran que la cepa sirve para vinos de guarda y no sólo para vinos jóvenes de corte.

En otra oportunidad les propongo ver una gama de vinos elaborado con esta cepa seleccionados por cavaargentina.com.

Algunos vinos argentinos de la cepa Bonarda


La utilización de esta cepa en los vinos argentinos no es una novedad, hasta hace unos años se la utilizaba para los vinos de corte, afortunadamente gracias a los esfuerzos de algunos especialistas la Bonarda se ha hecho un lugar en el mercado argentino produciendo vinos de mesa perfumados y secos, que si son correctamente guardados se tornan armoniosos y de una marcada acidez no excesiva.

Les propongo ver algunos de los vinos elaborados con esta variedad tan particular que está entre nosotros desde hace mucho tiempo, cuando llegaron los primeros inmigrantes italianos a la Argentina.

Dante Robino Bonarda 2007, Bodega Dante Robino, Mendoza
Es un vino fresco, frutado, floral y ahumado con mucha complejidad. En boca tiene un equilibrio impecable y un final agradable.

Durigutti Bonarda 2007, Durigutti Winemakers, Mendoza
De estilo moderno, fresco, armonioso, taninos dulces y final sedoso. Marida muy bien con costillas de cerdo y puré de batata.

Sur de los Andes Bonarda 2007, Bodega Sur de los Andes, Mendoza
Cuenta con un interesante matiz frutal, con mucha ciruela y cereza junto a notas lácticas que armonizan su estilo. En boca es cremoso, de estructura elegante y final prolongado. Ideal con quesos duros y semiduros.

Finca La Linda Bonarda 2008, Bodega Luigi Bosca, Mendoza
Es joven, vivaz y fresco con buena intensidad varietal que se combina armoniosamente con los toques ahumados debido a si leve paso por roble. Buen peso en boca, untuoso y fresco, redondo. Final de persistencia media.

Vinos de Bulgaria


Bulgaria es un país vitivinícola por naturaleza, de hecho tiene 6.000 años de tradición elaborando vinos con variedades de uva autóctonas, cuenta con más de 60 variedades de uva – indígenas, y según dice es la tierra de Dionisio (Diós de los Tracios), de Orfeo y Espartaco.

Se encuentra en la misma latitud que España, Francia y Italia, y goza de condiciones clímaticas idoneas para el cultivo de la vid que produce vinos de gran calidad.

Bulgaria es uno de los principales exportadores de vino de las últimas décadas, ha exportando más del 80% de su producción a países como Inglaterra, Holanda, Bélgica, Alemania, Austria, Italia, Francia, Portugal, Polonia, Republica Checa, Singapur, Hong Kong, Japón, Suecia, Noruega, Dinamarca, EE.UU., Canadá, México, Argentina, Chile, entre otros.

Entre sus variedades de uva autóctonas se encuentran: Mavrud, Pamid, Gamza, Misket Tinta, Rubin, Melnik, Ruen y Dimiat.

Los vinos de Bulgaria son diferentes y sorprendentes debido a que, entre otros factores, Bulgaria tiene su propio roble de grano extra-fino. El roble búlgaro aporta al vino notas de canela, nuez y pan blanco.

Entre los mejores vinos tintos secos se destacan: el Cabernet Sauvignon de Svishtov y de Oriajovitsa (Stara Zagora); el Pelín de Osmar, hecho con 29 hierbas, el Merlo de Stambolovo, el Mavrud de Assenovgrad, la Gamza de Novo Selo y los vinos tintos de Mélnik de sabor fuerte y persistente.

El Chardonnay es el vino blanco más apreciado de Bulgaria, especialmente el que se produce en las bovedas de Targovishte, Veliki Preslav y Euxinogrado.

Los mejores vinos rosados


Los vinos rosados no son muy populares, y es quizás por eso que representan un misterio para muchos bebedores aficionados al vino. Un misterio lleno de riquezas que vale la pena que descubras.

Los mejores vinos rosados puede que no estén a tu alcance, pero existen distintos vinos rosados con una muy buena relación precio-calidad, fáciles de conseguir y que son comparables a los mejores vinos rosados del mundo.

A continuación, una lista de los 10 mejores vinos rosados del mundo:

L’Agary Languedoc-Rose: Dark Las uvas rojas predominan en este tipo particular de vino rosado. Es un vino frutal, jugoso y fresco.


Rose Laudun: Elaborado con uvas negras, de sabor frutal a frambuesas y cerezas

Edoardo Miroglio: Su particular sabor afrutado lo hace un vino exclusivo y excentrico

El Dr. Lobo suelto Rose Pinot: Muy refrescante y con sabor frutal muy puro que roza lo divino.

Castel D’Edad Merlot Rose: Un sabor suave frutal de bayas silvestres, un vino exclusivo.

Prosecco Galileo Marca: Un típico vino para el verano, muy suave y refrescante.

Graham Beck Brut Rose: Un vino con métodos de envejecimiento, madurez y elaboración ideales.

Secreto Syrah Domaine Dieu - Rose: Un excelente vino rosado, especial para una celebración o para darle a la noche una expresión única y articular.

NV. André Bergere Rose Champagne: De color púrpura y con aromas a fresa, cítricos y hierbas hacen de este particular vino rosado en una bebida con mucha clase y estilo.

Billecart Salmon Brut Rosé Champagne: Un delicado e increíble color, y la perfecta combinación de aromas y sabores transforman a este vino en el más elejido entre los rosados.

Los vinos rosados también son conocidos como “vinos de verano” ya que es la época ideal para beberlos. Con sus sabores frutales, aromas frescos y la capacidad de refrescar que tienen, difícilmente haya otro vino que te guste más cuando el calor aprieta en el verano.

Tipos de cepas de vino blanco ( contiene video explicativo)


Las cepas o las uvas serán las que determinarán la calidad del vino y su ‘vida’. Estas cepas requieren de determinadas características climáticas, es por ello que no se puede producir cualquier cepa en cualquier lugar.

Anteriormente vimos las principales tipos de cepas de vino tinto, hoy les propongo ver las cepas blancas.


Cepas blancas:

• Chardonnay: Considerada la cepa blanca con mayor jerarquía, permite elaborar los varietales blancos más finos; se utiliza además para caldos base de algunos blancos genéricos y champaña. Es originaria de Francia, en donde se elaboran los grandes vinos blancos de la Borgoña.

• Airen: Es la más abundante en España. Se trata de la más utilizada en los vinos manchegos y los de producción con una única uva. Produce vinos con un contenido de alcohol de entre 12% y 14%.

• Albariño: Propia de la costa atlántica de Galicia. Da lugar a vinos de gran calidad, de sabor afrutado y dulce.

• Albillo: Típica de España, se produce prácticamente en Madrid, Ávila y Galicia. Le da a los vinos gran suavidad debido al elevado número de glicerina que posee.

• Garnacha Blanca: Son los vinos de elevada gradación alcohólica. Su producción está muy extendida sobre todo en Tarragona, Zaragoza y Teruel.

• Godello: Es propia de Ourense. Tiene un sabor ácido y un gran poder aromático.

• Macabeo: Se utiliza para la elaboración de cava y de vinos blancos de Rioja. Es aconsejable su envejecimiento en roble debido a la escasa oxidación que posee. También se le llama Viura.

• Malvasía: Tipo de uva que produce mucho mosto agridulce. Repartida sobre todo por Valencia, Canarias y Zamora. En Cataluña se conoce como Subirat-Parent.

• Moscatel de Alejandría: Tiene un sabor muy azucarado y suele consumirse como uva de mesa. Abunda mayoritariamente en Málaga y Valencia.

• Palomino: Es la uva básica de los vinos de Jerez. Se cultivo se ha extendido a otras regiones debido a su gran productividad. Fuera de Andalucía recibe el nombre de Jerez.

• Parellada: Es la uva más fina y la más difícil de cultivar. Procede de tierras catalanas. Es básica en la elaboración de cavas.

• Sauvignon Blanc: Uva francesa con la que se hacen los cavas españoles.

• Treixadura: Es la uva del vino Ribeiro, de las más aromáticas de Galicia.

• Verdejo: De las mejores uvas blancas de España, con ella se elaboran vinos jóvenes con sabor afrutado.

• Viura: Nombre que se le da a la uva Macabeo. Se utiliza sobre todo para la elaboración de cavas. Es una variedad de uva que posee poca oxidación.

• Xarel.lo: Es una de las tres uvas típicas en la elaboración de cava junto con Macabeo y Parellada.

Les dejo un video sobre este tema:



F: elgrancatador

Tipos de cepas de vino blanco (incluye video)


Las cepas o las uvas serán las que determinarán la calidad del vino y su ‘vida’. Estas cepas requieren de determinadas características climáticas, es por ello que no se puede producir cualquier cepa en cualquier lugar.

Anteriormente vimos las principales tipos de cepas de vino tinto, hoy les propongo ver las cepas blancas.


Cepas blancas:

• Chardonnay: Considerada la cepa blanca con mayor jerarquía, permite elaborar los varietales blancos más finos; se utiliza además para caldos base de algunos blancos genéricos y champaña. Es originaria de Francia, en donde se elaboran los grandes vinos blancos de la Borgoña.

• Airen: Es la más abundante en España. Se trata de la más utilizada en los vinos manchegos y los de producción con una única uva. Produce vinos con un contenido de alcohol de entre 12% y 14%.

• Albariño: Propia de la costa atlántica de Galicia. Da lugar a vinos de gran calidad, de sabor afrutado y dulce.

• Albillo: Típica de España, se produce prácticamente en Madrid, Ávila y Galicia. Le da a los vinos gran suavidad debido al elevado número de glicerina que posee.

• Garnacha Blanca: Son los vinos de elevada gradación alcohólica. Su producción está muy extendida sobre todo en Tarragona, Zaragoza y Teruel.

• Godello: Es propia de Ourense. Tiene un sabor ácido y un gran poder aromático.

• Macabeo: Se utiliza para la elaboración de cava y de vinos blancos de Rioja. Es aconsejable su envejecimiento en roble debido a la escasa oxidación que posee. También se le llama Viura.

• Malvasía: Tipo de uva que produce mucho mosto agridulce. Repartida sobre todo por Valencia, Canarias y Zamora. En Cataluña se conoce como Subirat-Parent.

• Moscatel de Alejandría: Tiene un sabor muy azucarado y suele consumirse como uva de mesa. Abunda mayoritariamente en Málaga y Valencia.

• Palomino: Es la uva básica de los vinos de Jerez. Se cultivo se ha extendido a otras regiones debido a su gran productividad. Fuera de Andalucía recibe el nombre de Jerez.

• Parellada: Es la uva más fina y la más difícil de cultivar. Procede de tierras catalanas. Es básica en la elaboración de cavas.

• Sauvignon Blanc: Uva francesa con la que se hacen los cavas españoles.

• Treixadura: Es la uva del vino Ribeiro, de las más aromáticas de Galicia.

• Verdejo: De las mejores uvas blancas de España, con ella se elaboran vinos jóvenes con sabor afrutado.

• Viura: Nombre que se le da a la uva Macabeo. Se utiliza sobre todo para la elaboración de cavas. Es una variedad de uva que posee poca oxidación.

• Xarel.lo: Es una de las tres uvas típicas en la elaboración de cava junto con Macabeo y Parellada.

El vino tempranillo


Tempranillo es una variedad de uva tinta, originaria de España, que se emplea para elaborar el vino tempranillo, vinos tintos con mucho cuerpo. Es la uva más utilizada en La Rioja, y en España se la conoce como la uva noble.

Su nombre, Tempranillo, es el diminutivo del español Temprano, que hace referencia al hecho de que madura varias semanas antes que la mayoría de las uvas rojas españolas.

En los últimos 100 años ha sido plantada en México, Nueva Zelanda, América del Sur, EE.UU., Sudáfrica, Australia y Canadá.


Los vinos de tempranillo pueden consumirse jóvenes, pero usualmente son envejecidos durante años en barricas de roble, son vinos de color rojo rubí, con aromas y sabores de bayas, ciruela, tabaco, vainilla, cuero y hierba.

En la actualidad el tempranillo está experimentando un renacimiento debido a la importancia que le han dado los españoles, que mostraron que era posible producir vinos de gran carácter y calidad en las zonas fuera de la región de La Rioja ya que la uva Tempranillos se ha adaptado a las zonas más frías de España, como son Ribera del Duero, Navarra y Penedés.

En 1988 Jesús Galilea Esteban encontró un racimo de uvas blancas en una de las viñas de Tempranillo en su viña, en Murillo de Río Leza, La Rioja. Luego de varios estudios se llegó a la conclusión de que esta uva blanca era una mutación natural de la planta, por lo tanto también existe la variedad de Tempranillo blanca.

El vino tempranillo es de color rojo intenso y con matices violáceos en su juventud, y con los años se transforma en teja.

Su aroma primario tiene una buena concentración de frutas rojas maduras, principalmente ciruelas y grosellas, con algo de frutos secos, frutos silvestres, guindas, frambuesas y un leve olor a pasto recién cortado, tabaco, café y cacao.

Tiene un paladar franco, interesante en vino joven y aterciopelado cuando envejece. El roble le aporta notas de chocolate y vainilla.

Al tener buena estructura es ideal para añejar lo que le aporta intensidad a la vez que evoluciona hacia notas maderizadas y tostadas, con un bouquet complejo y envolvente.

El Tempranillo es ideal para acompañar:
• Pastas con salsas livianas
• Carnes asadas
• Pescado de río
• Guisos
• Embutidos
• Quesos suaves
La temperatura de servicio de un Tempranillo ronda entre los 14º y 16º

Los vinos varietales


A diferencia de los vinos de mesa, los vinos varietales se distinguen por el tipo de uvas que los conforman. Éstos suelen conformarse entre una y tres tipos de uvas diferentes como máximo. Esto es así por el motivo de que se obtiene el máximo de pureza en cuanto al sabor.

Casi todos los vinos tienen alguna versión varietal; por ejemplo en los blancos, los más populares son los Chardonnay, Chablis y Sauvignon Blanc.

En los vinos tintos, los más varietales pueden ser el Malbec, el Cabernet Sauvignon y el Syrah. Estos son los más comunes, pero también podemos encontrarlos en Merlot y hasta en el Petit Verdot.

Cuando elegimos un vino, éste tiene casi siempre el mismo color de la comida que va a acompañar. Los vinos blancos los bebemos con pollo y pescado; los tintos con carnes rojas y pastas, con las pastas vemos el color en la salsa.

Esto no es siempre así, pero es una forma rápida a la hora de seleccionar el mejor vino para una comida que elijamos.

Los vinos rosados, se consumen en menor cantidad. Éstos vinos se beben mayoritariamente con los postres ya que su naturaleza es más dulce que los demás.

Tanto los vinos blancos, como los rosados, se toman fríos, entre los 6 y los 10º C.

Los vinos blancos casi siempre tienen un sabor frutado, es por esto que deben consumirse en un periodo corto de tiempo para no alterar su sabor.

Espero que les haya gustado este post, ya que hay mucha gente que no sabe lo que eran los vinos varietales

Merlot, un vino con calidad


En dialecto bordelés, Merlot quiere decir (mirlo), y la Merlot es la primera uva de la temporada que coincide con la época en que estos pájaros devoran sus bayas.

Siguiendo la pista a su etimología, Petit Laffite, en su obra La Vigne de Bordelais (1868), buscaba el origen del vocablo en la semejanza entre el color del plumaje del mirlo con el color azul negrusco de las bayas de la cepa.

Aunque parece ser de la misma familia que las Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot, no aparece citada hasta el siglo XVIII, en los viñedos de Pomerol y Saint-Emilion, y no se señala su presencia en el Médoc hasta el siglo XIX. De finales de este siglo data también su incorporación al cantón helvético de Tessin, de lengua italiana, y su extensión posterior por todo el norte de Italia.

La variedad Merlot ha vivido siempre a la sombra de la reconocida Cabernet Sauvignon, considerada como una uva complementaria para mezclarla con esta y en menor medida con la Cabernet Franc. Sólo alcanzaba proporciones destacables en los Sain-Emilion y, sobre todo, en los Pomerol bordeleses. Hoy, sin embargo, es habitual encontrar monovarietales de la cepa, la mayoría jóvenes, que se benefician de su gran fragancia.

Es una planta medianamente vigorosa, de brotación media, sarmientos normales con entrenudo corto, con vegetación equilibrada en su conjunto. Racimo mediano piramidal alado, más o menos esparcido. La baya tiene la piel delgada, brotando y madurando muy temprano, siendo una variedad muy rica en fruta y en azúcar.

Una de las ventajas de esta variedad es que es apreciada por sus rendimientos, lo que la ha llevado a ser una de las más extendidas mundialmente.

La gama de sabores que se pueden encontrar en los vinos elaborados con base en esta Cepa son: rosas, pastel de frutas, especias, menta, chocolate, grosella y ciruelas. Por la ampliada gama de sabores y por la ventaja que tiene, es que les recomiendo que prueben este vino

Cabernet Sauvignon, un gran vino para el paladar


Es de origen francés, en la zona bordelesa, y ésta variedad se difunde por todos lados pero mucho más en las zonas templadas y calientes de todo el mundo.

Este vino es un tanto homogéneo, ya que algunas diferencias en cuanto a la forma del racimo y en las características más generales y típicas del vino.

Las características principales de este vino tan agradable para todos nosotros son que tiene un buen color profundo, aromas frutales y su muy elegante estructura, diseño y formato de la botella.

Como ya dijimos, su color es muy intenso, y cuando se abre el vino, podemos disfrutar con nuestro olfato aromas florales como violeta y rosa; frutales, como arándanos, frambuesas, mora; vegetales como el pimiento verde y el café sin tostar.


A este vino le vienen mejor los climas templados, en zonas secas y suelos ligeros sobre todo en los valles.

La producción de este vino es regular y constante, normal.

En cuanto al grano del vino, la pulpa es crujiente, firme y con un gusto muy especial.

Si nos detenemos a observar la calidad de este vino, obtenemos un vino de color rojo intenso, con olor a ciruela, matices de colores más o menos violáceos, alcohólico, aromático y con un sabor muy rico.

A lo largo del tiempo, con el envejecimiento del vino obtendremos una notable e importante fineza.

Este vino casi siempre se acompaña con carnes rojas. Pero también se pueden beber con estofados que acompañen pastas.

Pero con la comida que yo más les recomiendo que disfruten de este muy buen vino es con carnes a la parrilla; a mi gusto, la mejor combinación

Vitis riparia


Descripción:
Tiene un vida larga y es capaz de trepar hasta alcanzar el dosel forestal de los árboles más altos.

Las parras maduras, tienen una corteza con fisuras con un diámetro de varios centímetros.

La hojas son alternas, frecuentemente con zarcillos o inflorescencias, gruesamente dentadas, 2-10 in(5-25 cm) de largo y 2-8 in (5-20 cm) de ancho, a veces con pelos escasos y venas en el envéz.

La inflorescencia es paniculada de 4 a 15 centímetros de largo y flojo, y las flores son pequeñas, fragantes, dioicas, y blancas o verdosas.

La floración Vitis riparia se produce en mayo o junio y produce una baya pequeña de 6 a 15 mm de color azul a negro.


Variedades e hibridaciones [editar]Cultivada, produce una baya jugosa, comestible, con sabor herbáceo vinoso (no ácido), pero generalmente amargo.

La Vitis riparia tiene una amplia gama de variabilidad y puede desviarse considerablemente de la descripción general antedicha. Las bayas pueden ser blancas, las flores perfectas, los racimos grandes, las bayas grandes, y la fruta dulce están entre las variaciones conocidas. Sin embargo, algunos observadores consideran las variaciones tales son la evidencia de la hibridación natural con la otra especie de uvas.


Propiedades y Usos [editar]Algunas Vitis riparia pueden soportar temperaturas de −45 Fahrenheit (grados −42 centígrados), su follaje es normalmente resistente al moho y a la putrefacción negra de la uva, y las raíces resistentes a la filoxera. Las bayas sin embargo, son a menudo sensibles al moho y a la putrefacción negra si la vid se expone a condiciones mojadas y húmedas prolongadas.

Las uvas de Vitis riparia se utiliza a veces para hacer en casa sabrosas jaleas, mermeladas, y vinos. Se utilizan extensamente en programas para transferir los genes de la resistencia al frío y las enfermedades a los cultivares de parras productoras de uva para la fabricación de vino. El France's-Americans de uvas híbridas, es un ejemplo notable de estos programas.

Los híbridos de Vitis riparia, están siendo investigados por los programas de horticultura de la Universidad de Minnesota (el mismo programa que creó Honeycrisp de manzana) en un esfuerzo de hacer una uva de vino comercialmente viable que pueda sobrevivir en el clima de los estados del norte de los EE.UU..

Vitis labrusca


La labrusca o parra brava (Vitis labrusca) es un arbusto trepador de la familia de las vitáceas, originaria de América del Norte, donde está extendida desde la costa este de Estados Unidos hasta las Grandes Llanuras.

Hacia finales del siglo XIX fue la solución más usada para la erradicación de la plaga de la filoxera en las plantaciones de vid, debido a que sus raices son muy resistentes a este insecto. La solución consistía en hacer portainjertos de dichas vides sobre las raíces de la labrusca y de esta forma conseguir que la planta fuera prácticamente inmune a la plaga.

Las uvas de esta vid, tienen un sabor más fuerte, debido a su origen silvestre, y el vino que se obtiene de ellas tiene un alto contenido en metanol en comparación con el de las especies europeas, por lo que puede ser tóxico si se toma en grandes cantidades.

La Seducción del Pinot Noir


En Argentina encontró en la Patagonia su clima (más templado y frío) y suelo ideal, ya que es una variedad muy propensa a las enfermedades como por ejemplo la Botrytis. Y justamente los suelos del sur argentino se caracterizan por una sanidad casi envidiable respecto a otras zonas del país.

El Alto Valle de Río Negro y San Patricio del Chañar en Neuquén han logrado excelentes varietales tintos de Pinot y es aquí donde esta variedad ha encontrado su mejor hábitat dando tintos de fuertes tonalidades a la vista, intensos aromas, una buena estructura y cuerpo en boca, lo que los hace totalmente distintos a los de La Bourgogne que se caracterizan por ser ligeros, livianos, de coloraciones más viscosas y pronunciada acidez.

En Mendoza, principalmente en el Valle de Uco y en la zona de San Rafael en el sur Mendocino, esta uva es elaborada sin contacto con el orujo para formar parte del assamblage de vinos blancos espumantes.

Hacia la región de los Altos del Río Mendoza y el sur de San Juan, donde las condiciones climáticas son más cálidas, esta variedad es menos frecuente debido a que estos climas aceleran aun más su ya corto ciclo vegetativo y es por ello que en el norte de Mendoza se cosecha a fines de Enero junto con la Chardonnay y casi exclusivamente se vinifican en blanco para los vinos base de los espumantes.

Nuestro Pinot Negro difiere bastante del Noir de Francia pero tienen algo muy en común ambos: la seducción del Pinot Noir.